domingo, 20 de junio de 2010

Cerdeña

Todo viaje a una isla debe comenzar en un puerto, y ahí es donde estamos, metiendo las motos en las tripas del "Cruise Roma", con destino a Cerdeña. Me acompaña Víctor, amigo y compañero de fatigas, con su indestructible BMW R1150GS.
El mozo que nos atiende en la bodega del barco ha atado la moto de cualquier manera, a merced de los vaivenes de una hipotética mala mar. Tras una ración de caras agrias, el empleado vuelve con dos cuerdecillas más, que sólo sirven para decorar la chapuza.


Navegaremos de noche, así que nos retiramos a nuestro camarote para encontrar nuestro sueño al vaivén de las olas. 

 

A las 10:45 hemos desembarcado en Porto Torres, el plan es recorrer toda la isla en sentido antihorario. La primera parada es en Stintino, pintoresco pueblo de pescadores. Aquí es donde hemos visto la primera de las muchas torres medievales de vigilancia que hay diseminadas por la isla, llamadas “nuraghes”.



A nuestro alrededor, los arcenes tienen un aspecto un tanto descuidado y sucio. Víctor comenta que esto es bastante habitual en Italia, pero en todo caso es una mala carta de presentación para el visitante.
El dia está bastante gris, así que no nos entretenemos mucho y ponemos rumbo al capo Caccia, donde una inmensa pared vertical sirve de cobijo a centenares de alimoches.




En capo Caccia está la Grotta di Neptuno, pero en el preciso instante que atacábamos el "via crucis" de 656 escalones para acceder a ella, el cielo se abrió para tirarnos agua a cubos. Volvemos apresuradamente a las motos para ponernos los chubasqueros: no paró de jarrear hasta más allá de Alghero.
Salimos de Alghero por la SS292, llamada “Scala Piccada” por estar construida a pico y pala, y que trepa la montaña retorciéndose en múltiples “tornanti”.


En el punto más elevado de la Piccada, la tempestad volvió a castigarnos con redoblada dureza. Y sin un miserable cobijo en el que guarecernos.
De cintura para abajo, acabé como una sopa: tampoco podía esperar más de unos pantalones de marca rarísima, comprados en un outlet a unos pakistanís que sólo aceptaban efectivo.
La carretera continuaba bordeando los acantilados, a nuestra derecha intuíamos el mar bravo, batiendo las olas allí abajo.
Finalmente, y fritos ya de tanto aguacero, encontramos un “Bed and breakfast” en Bosa, que sin ser la ciudad más encantadora del mundo, a nosotros se nos antojó un paraíso en la tierra, sobre todo después de una ducha caliente, ropa seca y una pizza.



Las lluvias y los vientos de la noche han dado paso a una mañana soleada, verde y refrescante. Tras dar cuenta de un delicioso desayuno casero, nos hemos puesto en marcha.




La tormenta de la noche anterior ha dejado la atmósfera limpia… La carretera juega al escondite con el mar, y tras cada curva podemos encontrar un acantilado, o un bosque de eucaliptos. Son particularmente bellos los trayectos entre San Nicola y Funtamazza, y muy especialmente el que enlaza Guspini con Buggerru y Nébida, antiguo camino de mineros.




Salimos de la carretera para acceder a Playa Piscinas, en el corazón de la Costa Verde, y uno de los sitios menos toqueteados por la mano del hombre. En varios lugares hemos tenido que vadear lechos de rieras, una de ellas con un respetable caudal de agua.




La zona sureste de la isla también tiene un interesante pasado de explotaciones mineras, como lo demuestran diversas infraestructuras industriales abandonadas.


En Iglesias, hemos parado para comer un delicioso menú de comida sarda, servida amablemente en un lugar frecuentado por locales.

Con las energías que proporciona un cuerpo bien alimentado, hemos vuelto a la carretera, para recorrer la pequeña isla de Sant´Anioco, tan cercana a Cerdeña que está unida por un viaducto.
Al atardecer, hemos llegado a Teulada, donde hemos encontrado otro "B&B" de precio razonable. Tras deshacernos de toda la ropa prescindible, nos hemos ido a dar un chapuzón en una cala cercana.

Más allá de la medianoche, han reaparecido las borrascas, que afortunadamente se marcharon antes del amanecer.


De buena mañana, el sol vuelve a calentar con entusiasmo. Seguimos bordeando la costa por una desierta carretera que de nuevo nos asoma al Mediterráneo.
Por mutuo y entusiástico acuerdo, decidimos no dedicar ni un minuto de nuestro tiempo a visitar Cagliari, la ciudad más grande de Cerdeña: tuvimos suficiente con rodear un deprimente extrarradio, rodeados de un tráfico denso y decididamente hostil.


En Cagliari nace la mítica “Orientale Sarda”, técnicamente llamada SS125, que atraviesa la isla de Sur a Norte, y que es un disfrute para rutear en la mayor parte de sus 300 kilómetros.







Abandonamos momentáneamente la SS125 para trepar hasta la cima del monte Serppedi (1.067 metros). El asfalto se acaba a 8 kilómetros de la cima, y para coronarla transitamos por una pedregosa pista forestal. El "premio" es una fabulosa panorámica del sur de la isla.













Muchas de las gasolineras de la isla son automáticas, sobre todo en las zonas menos pobladas, en algunas de ellas hemos tenido problemas porque la máquina no aceptaba nuestros billetes. Esto es un problema endémico, y que sus responsables no parecen tener prisa en resolver. Por culpa de una de esas malditas máquinas, estuvimos a punto de quedarnos tirados sin combustible.

Entre Baunei y Dorgali, el paisaje que nos ofrece el Parque Natural de Gennargentu es espectacular, y además bailando por las interminables curvas de la SS125. 

En Cala Gonone hemos contratado una habitación razonable en un hotel correcto, que además estaba a esacasos metros de la playa; nos han dejado aparcar las motos dentro del recinto, compartiendo espacio con las mesas de la terraza.



Llegamos a las playas "de las guías turísticas": la costa Smeralda. Nos hemos espantado ante los convencionalismos del turismo chancletero (tráfico denso, comercios cutres, turistas rojos como gambas acarreando sombrillas), así que hemos vuelto a tierras interiores, donde todavía se respira el ambiente tradicional.


Y así fue como volvimos a Porto Torres, cerrando el círculo que se inició tres dias antes. Nuevamente, hemos hallado un B&B (la isla está plagada de ellos), y para dar un paseo por este pueblo grande, o ciudad pequeña, según como se mire.

Un gran helado en una terraza con vistas al puerto nos despide de un viaje lleno de buenas vibraciones.




Saludos y buena ruta!

7 comentarios:

  1. Me gusta esa forma de viajar sin llevar planeado todo al milímetro y dejando las cosas al azahar... ;)
    Apuntado queda Cerdeña!... tengo tantos sitios pendientes....
    V´sss

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  2. Estaba buscando informacion sobre la isla para mi proximo viaje a ella el proximo mes de Junio y tu blog me viene de maravilla, unas preguntas si me permites, ¿piensas que en 3dias como estuvisteis vosotros se puede ver la isla mas o menos bien o merece la pena invertir algun dia extra mas?, de ser asi que zonas aconsejas que os "dejarais" vosotros o por las que creas que merece la pena adentrarse mas detalladamente, seguidamente ¿merece la pena llevar algun hotel cogido o es sencillo encontrar sitios aseados y no muy caros donde poder descansar tu y la moto con seguridad?, y por ultimo sabes si en Junio es normal la lluvia como os paso a vosotros o fue mera coincidencia, gracias

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    1. Hola compañero! Yo, en tres días, volví con la sensación de haber satisfecho mi curiosidad con la isla, aunque ten en cuenta que no dedicamos casi ni un segundo a las grandes ciudades -Alghero y Cagliari-, de lo contrario sí que nos habría faltado algún día más. Además, nuestra filosofía era "carretera y manta", sin dejarnos prácticamente tiempo para disfrutar, por ejemplo de una mañana de playa.
      Tampoco perdimos mucho tiempo en la Costa Smeralda, en el nordeste de la isla, donde se suponen que están las mejores calas, pero también el meollo de la masificación. Es lo que vendría a ser nuestro Salou o Benidorm, que nos ponía los pelos de punta. El resto de la isla es tal vez no tan fotogénico, pero "virgen".
      Los hoteles son muy caros, y hay una extensa red de "B&B", más asequibles y en los que podrás encontrar alojamiento sin dificultad. Nosotros no tuvimos percepción de inseguridad para nosotros o las motos, aunque siempre nos mantuvimos lejos de las ciudades.
      Y lo del tiempo... bueno, eso sí que está fuera de nuestro control. Es clima mediterráneo, por lo que una tormenta en junio se puede considerar mala suerte.
      Espero haberte sido útil, un saludo!

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    2. hola yo tambien estoy pensando ir en moto a cerdeña en junio del 2016,mi chico y yo..buscaba un destino cerca y bueno que yo pudiera llevar mi moto tengo el A2 desde hace 5 meses y mirando tus fotos ..ummm tu me recomiendas? pensabamos pasar una semana muchas gracias

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    3. Hola! Sin duda, te recomiendo ese viaje, y aún más en el mes de junio, cuando aún no es temporada alta, y las carreteras estarán muy tranquilas. Pese a ser Italia, el tráfico no es "hostil", excepto en las dos ciudades grandes (Cagliari y Alghero). Si destináis una semana, no os preocupéis que volveréis con la sensación de haberlo visto todo ;-)
      Saludos y buen viaje, pareja!

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  3. Buenas noches.
    En Junio voy para allá con moto y tienda de campaña, tengo varias dudas.

    ¿ En las gasolineras automáticas se puede pagar con tarjeta?
    ¿ Se puede hacer acampada libre?
    ¿ A lo largo de la ruta visteis campings señalizados en la carretera?

    Gracias.

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  4. Hola viajero! Las gasolineras automáticas están preparadas para tarjetas de crédito... Sobre lo demás, honestamente, no te puedo decir porque no lo recuerdo: íbamos de B&B, y no teníamos la antena puesta con lo de los cámpings. Tampoco sé de legislación sobre acampar libremente en la isla.

    Saludos y buena ruta!

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