domingo, 8 de agosto de 2010

"Boomerang" ibérico


El "boomerang" de este viaje consiste en viajar desde Barcelona a Extremadura, trazando dos arcos imaginarios: por el norte de Madrid a la ida, y por el sur a la vuelta. Mientras organizábamos la ruta, con los mapas ante nosotros, alguien mencionó: "esto parece el vuelo de un boomerang!", y así quedó bautizada la cosa.
 
Todos somos viejos compinches en la vida y la carretera, así que sobran las presentaciones...


Dia 1

El dia amanece sorpresivamente fresco, y ponemos rumbo a la primera parada: el Moncayo soriano. A partir de Zaragoza, el cierzo nos castiga duro..

No podemos visitar el Monasterio de Veruela, ya que cierra precisamente los martes, y hoy es martes.


Seguimos remontando el Moncayo por una cómoda pista asfaltada, rodeados de jaras, marojos y zarzamoras, pero conforme ganamos altura se nos acaba el asfalto...


A menos de un kilómetro para el santuario de Nuestra Señora del Moncayo, la pista se complica, pero nadie se queda atrás.


Más adelante, echamos el freno en la imponente villa del Burgo de Osma.


Más adelante, hemos hecho una visita-exprés a Segovia, casi sin bajarnos de la moto:


En Ávila contemplamos sus murallas, que ofrecen su mejor aspecto a etsas horas de la tarde.


Los últimos 200 kilómetros de la jornada serán nocturnos… El final de la etapa es Aldeanueva del Camino, pintoresco pueblo del cacereño Valle del Ambroz, y lugar obligado de vacaciones estivales durante la infancia.

Dia 2

Tras el palizón del dia anterior, hoy nos lo tomaremos con mucha calma y poco kilometraje... La primera visita ha sido al cercano pueblo de Hervás, que presenta una de las juderías mejor conservadas del país... y un museo de la moto, de titularidad particular. También hay un centro de interpretación del ferrocarril "vía de la plata", que vertebró la comarca hasta su traumático cierre, en 1.985. 




Desde el puerto de Honduras podemos comprobar la dimensión de todo lo que nos rodea:



A la vuelta, un mosquito maldito se metió en el ojo de Ricardo; David, intentó sacar el bicho utilizando instrumental de “última tecnología” (un trozo de papel), pero estaba alojado en un lugar inaccesible. Todo quedó solucionado con una visita al dispensario y una buena irrigación de suero en el ojo.


Por la tarde, visita al pueblo abandonado de Granadilla, casi sitiado por el embalse de Gabriel y Galán, y en reconstrucción por diferentes escuelas-taller.








Hemos acabado la tarde dándonos el baño de los campones en las heladas aguas del río Ambroz.

Más tarde, y como todavía apretaba el calor de lo lindo, hicimos una pequeña incursión “trail” hasta Casas del Monte –pueblo encaramado en la ladera de los Montes Tras la Sierra-, y nos regalamos otro remojón en su balsa de agua, alimentada por una garganta que pasa cerca del pueblo. El lugar está rodeado de rocas lisas, y aprovechando el desnivel y los saltos de agua hemos “improvisado” un pequeño parque acuático...


De nuevo en Aldeanueva, y aprovechando el fresco de la noche, hicimos unas rondas de “pucheros” de ron en la plaza del Mercado.

Dia 3
 


 La mañana la dedicamos a visitar el vecino Valle del Jerte; en un márgen de la carretera, nos hemos topado con un curioso monumento a la memoria de los caídos durante la guerra civil…


Después de comer, Ricardo ha empaquetado sus cosas, ya que le esperaban en las fiestas mayores de su pueblo valenciano; le hemos escoltado unos kilómetros bajo la canícula, para posteriormente ponernos a cubierto en un chiringuito, ante una cerveza helada.

Más tarde, nos hemos acercado hasta el pantano de Gabriel y Galán. También nos hemos asomado al cercano pueblo de Abadía, que estaba en fiestas.



Otra vez en Aldeanueva, hemos repetido la "pucherada" al fresco; nuestro vecino de mesa es Don Francisco, un autóctono de edad avanzada, vestir elegante, y orgulloso propietario de una Mobylette "Campera" de 1975, que arrancaba igual que el primer dia. 

También hemos saludado al señor Luís, excombatiente de la guerra Civil, que está proyectando escribir sus memorias. Me prometió que "algún día" me diría adónde está escondida una ametralladora "que seguro nadie ha sabido hallar".

Dia 4
 
Ponemos rumbo a la provincia de Salamanca. La primera parada del día es Candelario, típico pueblo de arquitectura tradicional:


Más adelante está Guijuelo, donde el embutido es religión, y cortar jamón es un arte que se aprende en Escuelas Oficiales:

Finalmente llegamos a la capital, Salamanca.





Volvemos sobre nuestros pasos. Por carreteras muy secundarias, hemos llegado hasta la Peña de Francia, uno de los mejores miradores de Salamanca...




A los pies de la Peña de Francia está la Alberca, uno de esos "pueblos-postal" que tanto nos gusta retratar...


 
 
Dia 5
 
Hoy toca volver a nuestros respectivos nidos; para evitar las horas más implacables de insolación, hemos madrugado de lo lindo, y a las 5 de la mañana ya estábamos tomando cafés en un hostal que hay a las afueras de Aldeanueva. Sólo hay dos clientes, un tipo de mediana edad, y la acompañante a la que está enroscado, una señorita que indudablemente está ejerciendo el ancestral oficio de meretriz. Amor tarificado.

Rodar de noche es un placer, poco a poco despunta el alba en el horizonte; a las 8 de la mañana entrábamos en Toledo, recorriendo su casco antiguo con la más absoluta tranquilidad.



A las 10:30 entrábamos en Cuenca.


En Teruel volvió a atacar el Sol y su termostato demente.


Más allá, todo ha discurrido en una cámara rápida de lo ya conocido. Han sido 2.600 kilómetros de amor a la moto, a la vida y a la amistad.

Saludos y buena ruta!

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