viernes, 1 de abril de 2011

Frenética "Volta" a Catalunya

Durante la tercera semana de marzo de 2.011, la “Volta Ciclista a Catalunya” estuvo rodando por carreteras catalanas y andorranas: 200 corredores con sus respectivos vehículos de apoyo, decenas de vehículos de la organización, despliegue mediático por tierra y aire… y un dispositivo de seguridad formado por 50 motoristas de los Mossos d´Esquadra, entre ellos este que os escribe.



El día anterior al pistoletazo de salida estábamos convocados en un hotel de Lloret de Mar, y por el despliegue mediático y organizativo, quedaba bien claro de que no estábamos ante una carrera de aficionados: la “Volta” forma parte del selecto club “UCI Pro-Tour”–para entendernos, la primera división de las pruebas ciclistas-. También es la tercera competición por etapas más antigua del mundo, sólo superada por el Giro de Italia y el Tour de Francia.

¿¿50 motoristas para 200 corredores??

Pues sí, y os puedo asegurar que no sobrábamos ni uno. El dispositivo de seguridad de la carrera se articula en torno a cuatro grupos de motoristas: los banderas amarillas, los banderas rojas, los “fitas” y el bandera verde.

Los “banderas amarillas” son la primera línea de choque, encargados de limpiar la carretera de tráfico. Los “banderas rojas” dan la cobertura más próxima al pelotón, en una vía teóricamente cerrada a la circulación (siempre se puede colar alguno). El "bandera verde" es tan sólo una moto, y cierra la comitiva, restableciendo tras él la circulación.

Pero la auténtica diversión hay que buscarla en los “fitas”: se mueven fuera de la democracia de las banderas, y su misión es pararse a señalizar cualquier obstáculo o desvío confuso que haya en el recorrido, para posteriormente adelantar a la comitiva, tirar millas a todo trapo hasta el siguiente obstáculo, y vuelta a empezar. Aquí es donde estoy yo.

Aparte de las motos, el despliegue policial se completa con un vehículo-taller que arrastra una moto de recambio, dos coches con los jefes del operativo, y una furgoneta que arrastra nuestro equipaje de hotel a hotel.



Llega la hora de arrancar la primera etapa, y creo que ninguno de los "fitas" olvidaremos el primer obstáculo que tuvimos que señalizar: en mi caso, una rotonda a pocos kilómetros de la salida... Hay que tener mucho autocontrol para no salir corriendo ante la estampida de 200 ciclistas que parecen querer llevarte por delante, mientras yo agito una banderita amarilla con la que señalo el peligro, rogándole a la virgencita que no haya ningún distraído... El pelotón se abre, zumbando a pocos centímetros de mí.

Pasado el vendaval, toca subirse a la moto, adelantar cautelosamente al pelotón (está prohibido molestarles con sirenas), y doy gas para buscar el siguiente obstáculo. Como somos diez compañeros haciendo "fitas", tengo ante mí entre cinco y diez kilómetros de pilotaje deportivo, en los que puedes llevar la RT hasta límites imposibles de conseguir en carreteras abiertas al tráfico.



Al final de la etapa estamos exhaustos, pero deseando que llegue el dia de mañana. En la habitación del hotel, después de cenar, ponemos el Teledeporte con el resumen de la etapa del día, y jugamos a reconocernos en las imágenes. Ha ganado un letón de nombre bastante raro.

Durante la etapa del segundo día (Santa Coloma de Farners-Banyoles), estuve al borde de pasar a la posteridad como el protagonista de una caída de proporciones dolorosamente impredecibles... Circulando a buen ritmo, la salida de una glorieta en el centro de Castell d'Aro me reservaba una inesperada sorpresa: un paso de peatones sobreperaltado, que me impidió hacer nada más allá de agarrar instintivamente el manillar. El paralever hizo tope (juro que lo oí), y la moto, en vez de clavarse y escupirme por delante, salió despedida en una parábola que la elevó un par de eternos segundos en el aire. El culo también se fue del asiento, así como las piernas de los estribos. Milagrosamente, la moto aterrizó vertical, yo volví a caer encima del asiento; me largué de allí fingiendo naturalidad, ante los "¡Ohs!" y las manos a la cabeza del público. Estas carambolas del destino sólo pasan una vez en la vida, y nunca antes mi ángel de la guarda me había gritado tantas palabrotas.


El final de la etapa fue de foto-finish, al esprint, con los corredores intentando ganar posiciones entre gritos, consignas, y algunos insultos. Estas cosas no se ven en la tele.



El tercer día, lo iniciamos con el ritual habitual: un brífing explicando los pormenores de la etapa, que por cierto es la "reina", con puertos de primera categoría como el Alt de Santigosa, la Collada de Toses y la Cima Peris, en Andorra, fin de etapa.

En el Alt de Santigosa he pasado un rato de agobio, ya que la carretera es demasiado ratonera, y el pelotón estuvo a punto de pasarme por encima: da igual la moto que lleves, nunca te "piques" con un ciclista experimentado en una bajada prolongada, te va a dar cera de la buena.

En la subida a la Collada de Toses, las circunstancias de carrera me han permitido subirla "a saco" y con plena libertad, finalizando el desmelene con una épica meada en la cumbre: demasiado tarde me dí cuenta que había sido objetivo de decenas de fotografías por parte de los clientes del hotel la Collada.


Bajando por La Molina, paro a señalizar un badén, y durante un largo rato circulo pacientemente en la cola del pelotón, observando la maña que tienen los corredores para orinar sin bajar de la bici.

Dejamos atrás La Seu d´Urgell, y en la aduana, tenemos un carril abierto. Más allá, la policía andorrana se une a nuestra escolta, ayudándonos a limpiar el siempre agobiante tráfico del principado.

Me paro a señalizar otra rotonda en Sant Julià de Lòria, con un compañero andorrano que, un rato de compadreo después, me dice que es el máximo responsable policial del lugar. Pues sí que llevaba unos cuantos galones en la chaqueta, ahora que me fijo...

La subida a Vallnord es muy pronunciada, el pelotón se estira y se disgrega, remontando trabajosamente a golpe de pedal. El ritmo se ralentiza, e incluso me permito hacer unas fotos en movimiento. Ya en la meta, soy testigo privilegiado de la victoria de Alberto Contador, nuevo líder de la carrera. Xavi Tondo entra en meta y apoya pie en tierra a un metro de mí, y me tengo que apartar para no "chafarle" el plano a Arcadi Alibés, que le entrevista en directo para TV3...


Al día siguiente, abandonamos Andorra de manera relajada, ya que la salida de etapa será en La Seu d'Urgell. Curioso empezar el día tirándonos bolas de nieve, sabiendo que al final de la tarde tendremos los pies en las playas de la Costa Daurada.





El recorrido de la jornada es largo, pero no excesivamente complicado, surcando las comarcas interiores de la provincia de Lleida. La “Volta” es todo un acontecimiento en los pueblos pequeños, e incluso los colegios interrumpen las clases para animar a pie de calle… En las ciudades grandes hay más gente, pero menos implicación.






Al final del día, tenemos la sorpresa de que la organización ha reservado habitaciones en un exclusivo hotel-spa a pie de arena. Es la noche "de gala", y se nos permite compartir mesa con los profesionales. A mi izquierda tengo a Bjarne Riis, Eusebio Unzué y Cadel Evans, y en la mesa de detrás, Alberto Contador engulle un gran plato de pasta sin mirar a ningún lado. Nuestro vecino de alcoba era un tal Iván Basso: imposible estar más en medio de todo el meollo.

El quinto día es un rápido enlace entre el Vendrell y Tarragona. El pelotón rueda inesperadamente nervioso, no sé la razón, estrategias de equipo, supongo... Dos ciclistas se han ido al suelo, uno de ellos tiene una fea fractura en la pierna. Durante la evacuación, estaban más cabreados que doloridos… y mira que dolían, las heridas.




En Tarragona sí que hay gentío de verdad. Nos sentimos como una banda de rock'n'roll en plena gira, aunque empezamos a estar realmente cansados de tanto ritmo frenético.


Por penúltima vez, y como cada tarde, repostamos todas las motos. Nos ponemos en hilera para ocupar un poste, para no colapsar la gasolinera al resto de usuarios; nos vamos pasando la manguera de unos a otros, y el último de la fila paga por todos. Cada día se nos iban unos 900 euros en combustible.
El sexto día, follón padre nunca explicado en la tele: rodando en la salida neutralizada de Tarragona, la organización se ha hecho un lío con las flechas indicadoras, o tal vez un graciosillo se ha dedicado a arrancarlas durante la noche, el caso es que todos nos hemos perdido: las motos por un lado, y los ciclistas a su bola por otro. Durante diez histéricos minutos, literalmente "perdimos" a los corredores que debíamos proteger. Finalmente, y de una manera más casual que premeditada, hemos retomado la senda correcta, pagando un precio alto: normalmente, nos dábamos un cuarto de hora para limpiar la carretera antes de que llegara el pelotón, en esta ocasión los llevábamos a escasos treinta segundos: literalmente, sacamos los coches a puntapiés durante los primeros cinco kilómetros.

La etapa tenía su fin en Parets del Vallès. A medio camino, ha empezado a llover de manera intermitente, complicándonos el tránsito por Sabadell, Terrassa, Cerdanyola (record Guiness en pintura resbaladiza) y Mollet.


La última noche de hotel fue carente de lujos, en un área de servicio de autopista, con vistas a la gasolinera.

Al día siguiente nos esperaba el final de la carrera, en Barcelona. Debo reconocer que, tras varios años dándole profesionalmente al volante en esta ciudad, ha sido una dulce venganza tener carta blanca para arrinconar al tráfico, y desfilar triunfalmente por calles y avenidas impecablemente limpias… La etapa finaliza su fiesta anual frente a la estación de Francia, y me siento nostálgico por decir adios a una de las semanas más locas de mi vida, si no la que más.

Ha sido una experiencia increíble, en lo personal como motorista, y en lo profesional por ser reconocidos como policía de referencia en la organización de este tipo de dispositivos.

Espero haberos despertado el gusanillo por el ciclismo de carretera... ¡A mí me ha funcionado!

Saludos y buena ruta!

10 comentarios:

  1. Voilà! Me lo he leído de un tirón enganchadísimo a la historia. Muy interesante y especialmente bien contado. Para la próxima, ¿no necesitáis voluntarios para ir zumbando por la carretera y dormir en hoteles de lujo?

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  2. Spa,massatges,platja,ports de muntanya amb ample de carretera total,benzina i pneumàtics pagats per l'esponsor,... Dius que era feina? Tu lo que eres un C..... !!!!!!!,jejeje.
    Per cert, la crònica es mereix un 10 (com sempre), llàstima que no ocupi unes quantes pàgines més. Una vegada més, GRÀCIES MANEL per regalar-nos aquests espectaculars relats.
    Siau !!

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  3. Gonzalo, ¿de verdad te quieres presentar voluntario para semejante sacrificio? jejeje... Gracias por tu fidelidad y hasta pronto!

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  4. Mingu, que tothom sàpiga que tú vas ser dels "pioners" en aquestes mogudes, i que les bones crítiques que vam rebre de la organització són fruit d´una feina ben feta des del principi... Em trec el barret, mestre! Salut i fins demà ;-)

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  5. WWW.INFOCONTINENTAL.COM

    Genial artículo, es bueno que haya personas interesadas en informar sin obtener nada a cambio. Si todos difundimos lo que conocemos puede que algún día consigamos la sociedad que deseamos.

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  6. Me parece un artículo muy interesante, ya que todo lo que va relacionado con los mossos d'esquadra me gusta.

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  7. Hola, muy buen articulo, enhorabuena. Soy amante del ciclismo y también estoy preparandome unas futuras oposiciones para Mosso d'Esquadra. Una pregunta, las imagénes no se ven, sabe alguien que puede pasar?

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    1. Hola Sergio! Gracias por el comentario, y mucha suerte en tu futura oposición... pese a que ahora es mala época para ser funcionario.

      Las imágenes ya están "arregladas", tuve un problema informático que borró las fotos de la mayoría de las crónicas; en breve subiré más fotos en esta crónica, así que te invito a que eches otro vistazo de aquí a unos días...

      Saludos, gracias y suerte!

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  8. Admiro mucho vuestra faena a los de la ART, soys unos cracks encima de la moto. Espero que se arregle la cosa, para poder acceder al CME y con el tiempo llegar hasta donde tu estas, la ART (si es en la unidad motorizada mas que mejor, aunque no se como va realmente la ART, no hay mucha información sobre ello), pero todo paso a paso. Espero verte en esta Volta Catalunya vigilando las carreteras de Catalunya, yo intentaré estar en todas las etapas animando a los correderos y mirando con admiración a los agentes del CME!

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  9. Excelente relato, company.
    Comparto la carcajada de Mingu y aunque tengo algo con tono satírico para añadir a tu última frase, no es más que la pura envidia -y nostalgia: llevo dos años y pico descabalgado- de saberte a tumba abierta y ¡Alamier! por las curvas de Tossa sin tráfico de frente y con patente de corso.

    Una abraçada.

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