martes, 26 de julio de 2011

Transpirenaica



La localidad fronteriza de Irún es el punto de encuentro de nuestra banda.


A la mañana siguiente, emprendemos la marcha bajo una molesta lluvia.







Entramos en Francia por la frontera de Irún. Teníamos planeado subir al pico Larún, pero el tiempo revuelto nos ha disuadido... Volvemos a entrar en Navarra por Dantxarinea, haciendo ahora sí la primera parada en las cuevas de Zugarramurdi.









De nuevo abandonamos Navarra por el valle de Baztán y el puerto de Izpegui.



Hacemos un alto para hidratarnos en Saint-Jean-Pied-de-Port, el Roncesvalles francès. Antes de volver a tierras navarras, coronamos dos puertos más (Haltza, 782 m, y Erroymendi, 1362 m).


Otra vez en Navarra, podemos alegrar el ritmo, ya que las carreteres de esta parte son sensiblement mejores que las vías galas. Finalizamos el día en Roncal.






Al dia siguiente, el cielo estaba encapotado, pero no amenazante, perfecto para circular en moto...


Salimos hacia el puerto de Belagua, para cruzar la frontera francesa por enésima vez, parando a cargar oxigeno en la reserva natural de Larra.









Ya en territorio francés,  la carretera del Valle de Aspe es poco más que un camino asfaltado a paladas.





Después de comer, dejamos atrás el Col de Marie Blanque (1.035 metros), jugando con una capa de nubes que, según la altura, las teníamos por encima o por debajo... 






De esta manera, hemos llegado al primer "grande" francés, el Aubisque (1.705 m).







Más adelante, coronamos el cercano Soulour (1.450 m), y volvemos a bajar al valle.

En Argèles-Gazost, una pequeña asamblea del grupo: ¿Nos acercamos a Lourdes? Está relativamente cerca, y por autovía… La asamblea resuelve que vamos cortos de tiempo, así que damos gas hasta el circo de Gavarnie, una mole vertical frente a la que muere la carretera por la que estamos circulando. También tiene la catarata más grande de Europa (420 metros de caída libre). Contratamos un hotel sencillo y caro, aunque los dueños tienen la cortesía de sacar su coche del garaje para que podamos guarecer las motos.



A la mañana siguiente, nos hemos desperezado con una caminata matinal hasta la base de Gavarnie, tres horas de marcha que valieron bien la pena...










Volvemos a las motos, rodar por aquí es una maravilla, y además ha salido el sol...







Subiendo al Tourmalet, nos ha envuelto una nube que rezumaba humedad por todas partes.



Coronamos el Aspin, y bajamos cautelosamente porque la lluvia parece haver llegado para quedarse.


Entramos en el valle de Arán por el puerto del Portillón, y ya no hemos parado hasta Vielha, fin de la etapa.nos vuelve a menear de lo lindo. De esta manera, llegamos a Viella, fin de etapa.

A la mañana siguiente, aún estábamos digiriendo los cruasanes matinales cuando ya coronábamos el Puerto de la Bonaigua (2.072 m).




En Sort hacemos la típica parada para comprar loteria.





Subiendo el port del Cantó hemos vivido una divertida anècdota: un parapentista nos ha pedido remontarlo montaña arriba para hacer otro salto... Ricardo es todo un caballero, y pone la plaza trasera de su V-Strom a disposición del intrépido saltador... 



Más adelante, hemos entrado en Andorra, donde unos amigos locales nos llevaron a un restaurante de aquellos en los que no te acabas lo que te ponen en los platos...



Al norte de Andorra, las nubes nos engullen en el port d´Envalira, combinado con unos rigorosos seis grados positivos...





Hemos entrado a Francia literalmente a tientas, coronando el Puymorens en condiciones bastante penosas. De vuelta al valle, hemos descargado los bártulos en un hotel de Puigcerdà. El dueño es un tipo taciturno, pero tiene el detalle de dejarnos encerrar las motos en el almacén.



Nos levantamos sabiendo que es el último dia de nuestra Transpirenaica. Salimos de Puigcerdà, y menos de 10 kilómetros después ya estamos negociando la Collada de Toses (1.800 m).







Atravesamos Ribes de Freser y Ripoll, y de nuevo entramos en Francia por el Coll d´Ares (1513 m).


Visita rápida a Prats-de-Molló.




A partir de aquí, la carretera circula paralela al río Tec, y ya no hemos parado hasta llegar al mar Mediterráneo, en Cotlliure. Aquí hemos cumplido el ritual de lanzar el agua del Cantábrico que habíamos custodiado celosamente.




Pasamos por última vez la frontera, por el Puerto de Belistres, dando por finalizada nuestra travesía.


Saludos y buena ruta!






6 comentarios:

  1. Cuánta envidia me habéis dado estos días. Me alegro de que todo saliera bien.

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  2. Gracias, Gonzalo! ...¿¿Envidia de qué, señor Nordkapp?? Este año nos llevas bastantes kilómetros de ventaja jejeje...

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  3. "Nunca un saco de pienso para gatos dió un mayor beneficio..."
    Moltes gràcies, carinyo, ets un 10!

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  4. Que buena crønica! Enhorabuena por el viaje, pese a que sea de hace unos añitos :)

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    1. Gracias, Raul! Yo también he aprovechado para rememorar antiguas "batallitas"... y tentarme a volver allí. Saludos!

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