miércoles, 14 de marzo de 2012

El "punto de no retorno"

Las personas que me aprecian, y que no son moteras, suelen preguntarme qué diablos se me pasa por la cabeza cada vez que cargo el petate en la moto y salgo por ahí a descubrir los mundos que hay en nuestro mundo... Les respondo con toda la honestidad posible, aún a sabiendas de que no entenderán nuestra filosofía: asentirán comprensivamente mientras les suelto el rollo aquel de la libertad, la integración en el paisaje y la sensación de sentirse diferente, pero cuando me marche, lo más probable es que comenten que al pobre chaval le falta un tornillo.
 
El gusanillo de viajar en moto se tiene o no se tiene, no hay punto medio. Es como al que le gusta tirarse en paracaídas, o al coleccionista de chapas de cava. Cosas que o te apasionan, o son completamente ajenas a tu mundo.
 
Que la curiosidad por las motos se convierta en afición, y más tarde en filosofía indivisible en tu vida, depende del alimento que le des cada día, proyectos que se convierten en metas conquistadas, y que estrechan cada vez más el espacio que separa lo imposible de lo factible.

¿Y qué es eso que yo llamo “punto de no retorno”? Normalmente, a la vuelta de un viaje, me alegro de llegar a casa, tomar una ducha caliente, y tirarme en el sofá media hora, o tal vez tres... Pero hay ocasiones en que esto no es así.

Algunos días, vuelves pletórico de la ostia; llevas unos cuantos kilómetros a la espalda, has descubierto unos cuantos lugares fantásticos, la moto ronronea, la temperatura es ideal... Y descubres que, pese al cansancio, no quieres bajarte de la moto. Seguirías cabalgando durante... ¿un mes? ¿Un año? ¿La vuelta al mundo? Felicidades, has llegado al "punto de no retorno".

Y entonces recuerdas que la hipoteca no se paga sola, y que llenar la nevera no es gratis... Y volvemos a atarnos el yugo para seguir girando el molino.

...Algún día... Algún día...

9 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Gracias, Dave! Un placer saludar a otro tragamillas ;-)

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  2. Supongo que habrás leído "Los viajes de Júpiter", ¿verdad? Lo digo porque tu post me ha recordado mucho a los comentarios de la guarda del libro.

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    1. Gonzalo, no tenía ni idea de la existencia de ese libro... A ver si al final será verdad aquello de "pon a mil monos tecleando máquinas de escribir durante 10 años, y acabarán escribiendo algo coherente" jejeje...

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  3. Pues es, junto al libro del botánico que acompañaba a Scott en la conquista del polo sur, el mejor libro de viajes. ¡Y es una vuelta al mundo en moto!

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  4. Cuidadín con esas páginas web y esos libros. Recuerda el caso de Alonso Quijano, que se volvió tarumba de tanto leer libros de caballería. Yo ya he sucumbido como un idiota...
    un abrazo
    Roberto. viajoenmoto.com

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    1. Creo que ya somos unos cuantos los que hemos caído en esta vida errante y llena de sorpresas... y que dure!
      Un abrazo y buena ruta

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