lunes, 15 de octubre de 2012

Menorca

Resulta curioso que, con lo cerquita que están unas de otras, cada una de las islas Baleares tenga su propia personalidad. Cosas del márketing, Menorca había sido la "tapada" del grupo, actriz secundaria que se parapetaba detrás del sofisticado bullicio de Ibiza, o la turísticamente reventada Mallorca... Sin embargo, cada año que pasa, la segunda isla más grande del archipiélago está en boca de más gente por ofrecer lo mismo (¡o más!) que cualquiera de las demás, pero a un ritmo más tranquilo. Toda ella fue declarada “Reserva de la Biosfera” en 1993.

Para acceder a la isla en nuestra propia moto, es necesario embarcar en un ferry -ya sea en Valencia o Barcelona-, y esperar pacientemente las más de ocho horas que dura la travesía... En nuestro caso, hemos embarcado en Barcelona, y nuestros compañeros de viaje son ochenta jubilados franceses, varias decenas de camioneros, y en general gente con aspecto de estar yendo o viniendo por cuestiones ajenas al turismo. Cosas de viajar fuera de temporada.

La entrada en Mahón es el primer espectáculo del viaje, el barco parece tener la intención de atracar en el centro de la ciudad; su puerto natural es el segundo más grande del mundo, con seis kilómetros de longitud.

Mahón ha sido objeto de deseo desde su fundación en tiempos de los cartagineses, y la conquistaron romanos, bizantinos, musulmanes, e incluso el pirata Barbarroja. La última colonización data del siglo XVIII, cuando vivió durante durante 70 años bajo el protectorado del imperio británico.

Ya en tierra, descargamos los bártulos en una de las muchas casas rurales que se desparraman por la isla, una fantástica alternativa a los hoteles que, en el entorno de Menorca, se antoja como "muy natural", y consolida la certeza de que este turismo "de playa" puede ser diferente si así lo deseamos.

Volvemos a la carretera para visitar uno de los reclamos de la isla: Binibèquer Vell, que contradiciendo a lo que sugiere su estampa añeja, fue creado desde cero en 1972, imitando el estilo de un antiguo pueblo de pescadores. 


A pocos kilómetros de allí están las cuevas artificiales de Cales Coves, utilizadas como necrópolis durante la Edad del Bronce. Posteriormente fueron refugio de estraperlistas, y más recientemente, morada de hippies. 

Hablando de cuevas, nuestra próxima parada será para publicitar un local que está en boca de todos los que han visitado Menorca: “La Cova d´en Xoroi”, bar musical excavado en unos acantilados. Desde aquí se ven unas puestas de sol espectaculares.


A la salida del local, nos vimos reflejados en los cromados de una preciosa Triumph Thunderbird, cruelmente atacada por el óxido marino.

Aprovechando las últimas luces del día, subimos a la montaña del Toro, la más alta de Menorca con sus 358 metros.

Al día siguiente, nos acercamos a Fornells. Sus casas bajas multicolores asoman a una gran bahía natural.

Allí hemos alquilado una lancha para visitar el faro de Cavalleria desde otra perspectiva.

De nuevo en tierra firme, hemos metido a la Varadero por la tierra, única manera de llegar hasta Cala Pregonda.


En el norte de la isla, las calas son más salvajes y la arena adquiere un curioso tono rojizo... Eso sí, las aguas son igual de transparentes.

El faro de Favàritx está en el extremo Este de la isla, sobre un promontorio rocoso y "marciano", batido durante siglos por el viento de Tramuntana, que al tocar Favàritx recibe por vez primera ese nombre.


Al día siguiente, nos dirigimos a las “pedreres de s´Hostal”, antigua cantera a cielo abierto de la que aún hoy se extrae el “marès”, roca típica de la isla, muy utilizada en la construcción.


Más tarde, hemos entrado en la otra ciudad "grande", Ciutadella, y de hecho es la más habitada, con casi 30.000 habitantes. Al igual que Mahón, es ciudad costera, y ofrece los mismos servicios marítimos que su hermana Mahón. Frente a sus costas se libró una de las últimas batallas de la guerra civil, la llamada "Batalla de Menorca": Ciutadella se mantuvo fiel a la República hasta el último momento. Su entramado de calles es una delicia, y una oportunidad para hacer compras en tiendas que no se presionan entre sí.

Las calas del sur de Ciutadella son de lo mejorcito de la isla: en la foto, cala Turqueta.

Pero tal vez las más "mediáticas" sean las de Macarella y Macarelleta, sobre todo si, como fue nuestro caso, tienes el privilegio de poder disfrutarlas en solitario: no te hagas ilusiones, lo que nos pasó fue una carambola de esas que sólo se ven una vez en la vida. Estas calas han sido escenario recurrente de diversos espots publicitarios.



Este baño "privado" pone la guinda a una escapada breve pero intensa: Menorca tiene un tamaño aceptable para que, en tres o cuatro días, ya puedas decir que "has estado aquí"... Saludos y buena ruta!

10 comentarios:

  1. Viendo estas fotografías y leyendo la crónica me queda bastante claro que ha sido un viaje inolvidable.
    Me alegro un montón de que lo paséis tan bien, ya que así seguirás haciendo nuevos viajes y compartiéndolos con nosotros.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Noise! Como siempre, un privilegio leer la crítica de mi "lector de cabecera" ;-) Abrazos de vuelta, y hasta pronto! (¿os pasaréis por Beceite, ni que sea para comer? Ahora mando un correo al FB de Blanca)

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  2. Ha sido muy chulo leerte. Un post y un viaje muy guapo que se ve reflejado en las fotos. Ahora, lo de no ser atendidos por personal de bodega a la hora de estacionar y asegurar la moto, ya les vale, pagando lo que se paga por un viaje con vehículo..en fin.
    Un saludo, y repito, muy chulo el post.
    Gelu.

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  3. Gelu, nuestros desencuentros con los que amarran motos en los ferrys son por desgracia bastante habituales, supongo que por mala suerte: para atravesar el estrecho ataron la moto con algo así como una cuerdecita para atar la ropa, y lo mismo en Grimaldi para ir a Cerdeña... Gracias por tus halagos, desde hoy cuentas con un seguidor más en tu blog ;-)

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  4. Menudos recuerdos! Hará unos dos años fui con unos amigos por ahí, ellos con la lata y yo con la moto, menuda libertad, y cuán cerca está todo!
    Aunque me acuerdo que de Macarella a Macaralleta nos tocó andarlo por el camino costero, y estaba lleno de gente!
    No te atreviste a saltar desde la cala? Hay saltos de unos cinco metros (y más, de los que quitan el hipo) para escoger.

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    1. Leyéndote, tomo conciencia de la diferencia entre ir en temporada alta y temporada baja: si la cala era toda para nosotros, imagínate el caminito... ¡miento! Nos cruzamos con dos pescadores que se buscaban un sobresueldo vendiendo latas.

      Y de saltar desde las calas, ni de coña! Que uno ya no está para sobresaltos ;-)

      Saludos y hasta pronto!

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  5. Muy buen viaje, he tomado ideas para el mio! lo unico que no pude ver las fotos!!

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    1. Me alegro que la crónica te dé algunas sugerencias, seguro que Menorca no te defrauda... Y sí, ya he visto que han "volado" las fotos, lo he visto en otras crónicas, no sé si es que el blog tiene un tope de almacenamiento o qué... A ver si lo arreglo!
      Saludos y buena ruta!

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  6. Hace cuestión de unos 4 años estuve de vacaciones en Menorca. Parece mentira però visité todos los lugares que nos describes Manel. La verdad es que esta isla es una autentica maravilla. Gracias por el relato y por estas magníficas fotos.

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    1. Ya sabes de primera mano que hay lugares que nunca defraudan, y Menorca es uno de ellos... Gracias por el seguimiento, nos vemos en la cueva!

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