lunes, 21 de enero de 2013

Viva Leone!



Al norte de Almería, en medio de la nada, hay una vieja estación de ferrocarril: La Calahorra-Ferreira. Alguien ha dejado marcada su devoción a Leone, pecado venial, vandalismo relativo... La pintada es incluso conveniente, porque érase una vez, en el Oeste americano, esta estación dio servicio a un pueblo llamado "Sweetwater". De aquello hace casi cincuenta años.






Un gran parque eólico destroza la intemporalidad...

El antiguo almacén de mercancías de la estación todavía conserva el “maquillaje”:

Aún quedan restos de “Sweetwater”, y es que el decorado no fue de cartón-piedra, sino de auténtico ladrillo...




Parte del poblado está dentro del perímetro de una explotación ganadera; sus propietarios no han dudado en vallar, tapiar o reformar los edificios en beneficio suyo. Total, a nadie le va a importar: el "spaghetti western" es historia, Leone ya murió, y el pistolero sin nombre hace tiempo que no empuña un revólver... de hecho, dicen que es el último director vivo del Hollywood clásico.

Justo antes de marcharme, el lugar me dedica un guiño: el viento arrastra una bola de rastrojo y cruza la carretera. En mi cabeza, banda sonora de Ennio Morricone.

Un trozo de Sweetwater se viene conmigo:

Vuelvo a la estación de La Calahorra, desde donde partía un ramal ferroviario que moría en las minas de hierro de Alquife. Cuando las minas cerraron, este ramal se desmanteló. Aún es posible seguir el rastro del camino de hierro, y si te gusta la arqueología contemporánea, podrás encontrar el último fragmento de raíl que aún queda incrustado en el suelo. Fue en este tramo donde Leone filmó la mayor parte de las escenas ferroviarias “de acción”. Incluso se llegó a construir una estación, en la que unos tipos malos murieron a manos de un forajido aún más malo...
fuente: youtube.com


Este poste eléctrico también ha sobrevivido al paso de los años, hoy no sirve para nada, excepto para comparar fotografías de hoy con las de ayer...

La mina de Alquife

En el horizonte se observa una gran meseta, demasiado cuadrada y roja para ser natural. Son los escombros extraídos durante años de las minas de hierro de Alquife, cerradas en 1.997, y que llegaron a ser la explotación a cielo abierto más grande de Europa. 


Hoy, el impresionante barranco está vallado para impedir accidentes, constituyendo un monumental vestigio industrial al aire libre.
fuente: ayterra.com


fuente: elmundo.es

Junto a la mina, aún queda vida en el poblado de los trabajadores, pese a que buena parte se encuentra abandonado.

Aquí muere el ramal ferroviario antes mencionado. Al fondo, se observa el castillo de La Calahorra:


El desierto de Tabernas

Cerca de La Calahorra, hay un pueblo de nombre evocador: Dólar. Nada que ver con el spaghetti western, se llama así desde los tiempos de la dominación musulmana... Los vecinos de aquí tienen un sufrido gentilicio: “doloríos”...

De nuevo cabalgo, perdón, ruedo por la provincia de Almería; a mi izquierda está el macizo de la sierra de los Filabres. Su máxima altura es el Calar Alto (2.168 msnm), y está coronado por un observatorio astronómico...

Más adelante, el desierto de Tabernas muestra la aridez de una tierra en la que el Sol se refleja durante 300 días al año. Aquí y allá, diversos “poblados del oeste” resisten como un anacronismo, recreando duelos de broma y disparos de fogueo para turistas con gorra y chanclas. El romanticismo se lee entre líneas, pero aún está.

Me acerco aWestern Leone; antes de meterme en sus polvorientas calles, bajo de la moto y trepo a una colina cercana, no fuera que Henry Fonda y sus secuaces continuaran por allí... Con lo bueno que era Henry hasta que conoció a Leone... 

Aún desde la distancia, distingo la granja McBain; Claudia Cardinale la heredó de su difunto marido, pero dos sicarios también la pretendían...
fuente: theguardian.com


En "Western Leone" nunca hubo un ferrocarril, pero las exigencias del guión pedían que así tenía que ser, así que tendieron unos pocos kilómetros de raíles de manera deliberada y provisional. Ya no queda nada de aquel ferrocarril, excepto la trinchera.


La locomotora de las fotos tiene nombre, se llama "Wilson", y ha protagonizado multitud de películas. Hoy, todavía funciona, es una anciana perfectamente engrasada y guardada en un cobertizo de la estación de Guadix.

Pero volvamos a "Western Leone". El poblado se intuye desierto, no se mueve un alma, me pregunto si está cerrado al público... Vuelvo a subir a la moto; no hay ningún vehículo en el aparcamiento, pero sorprendentemente sí que hay alguien dentro de la caseta-taquilla. El tipo, de edad crepuscular y vestido al estilo más ortodoxo del oeste, me informa que el poblado está abierto, pero que “no hay espectáculos, porque ya ves que no tenemos público"; apostaría mis calzoncillos a que este hombre es uno de los muchos especialistas que conocieron tiempos mejores en la edad dorada del cine almeriense. Me quedo con su cara, a ver si lo reconozco la próxima vez que vea en casa “800 balas”, película de visionado obligado si vienes a la movida de Tabernas.
fuente: cineol.net

Continúo unos kilómetros más, y entro en el pueblo de Tabernas, que tiene todo lo que necesitaba: un alojamiento digno a precio “amigo”, un restaurante de fritangas, y un pequeño supermercado en el que me aprovisioné para poder ser autosuficiente en medio del desierto.


Antes del amanecer, estaba de nuevo sobre la moto, quería ver salir el sol en la pureza del desierto.

Cerca de allí hay una casa en ruinas, anónima para el visitante de paso, y no obstante utilizada en su momento para rodar una escena de la película “La muerte tenía un precio”, concretamente la única en la que Clint Eastwood, Lee Van Cleef, Gian Maria Volonté y Klaus Kinski comparten plano. El edificio está al borde de la ruina absoluta.



fuente: elcinedehollywood.es


Vuelvo a la moto, a escasos kilómetros estáMini-Hollywood, construído expresamente en 1.965 para filmar “La muerte tenía un precio”. Aún son perfectamente reconocibles los edificios más emblemáticos de la película, como el banco, el saloon o el hotel.
fuente: pandoramazine.com



El niño de la imagen es Antonio Ruiz Escaño, más conocido como "El morito". Fue descubierto por el propio Sergio Leone mientras trabajaba de camarero, con 12 años, en el hotel de Almería donde se hospedaba. El carisma de Antonio le valió diferentes participaciones en la gran pantalla durante  su adolescencia. Más tarde abandonó su carrera como actor, enrolándose en espectáculos del Oeste dedicados al turismo. Actualmente es policía local en un pequeño pueblo de Alicante, si es que no se ha jubilado ya -rondará los 60 años-.

En los límites del poblado, todavía están los restos del puente de madera que durante muchos años fue la única manera de acceder a Mini Hollywood. Cuentan que Leone quiso comprobar la resistencia del puente, y pidió a su taxista, el almeriense Juan Fernández, que lo atravesara varias veces con su Seat 1500. El taxista no puso pegas a ceder el vehículo... pero pidió que fuera otro el que lo condujera.

fuente: elpais.com

Tabernas queda atrás, y empiezo a trepar por la sierra Alhamilla, camino de Turrillas... El pueblo es un excelente mirador del valle, plagado de olivos.

La iglesia del pueblo fue escenario de una escena memorable en “La Muerte tenía un precio”: 


Cuando se rodó la película, en 1.965, la iglesia estaba muy degradada; hoy, pese a estar reformada, continúa siendo perfectamente reconocible en sus formas:
Cabo de Gata

El término municipal de Sorbas, está plagado de cuevas y cañones; también hay una cantera de yeso, de donde parte una pista forestal que lleva hasta el pueblo abandonado de El Hueli. Situado en  una pequeña colina, fue despoblándose paulatinamente a causa de la carencia de servicios básicos como la electricidad o el alcantarillado. El último habitante abandonó el pueblo en 1.980.

Estoy en los límites del Parque Natural del Cabo de Gata, océano de invernaderos en tierra firme. La estrecha carretera me lleva hasta la pedanía de los Albaricoques, pequeño núcleo de 200 habitantes en el que se filmaron exteriores de los tres “spaghetti-western” de Sergio Leone, aunque es especialmente recordado por la película “La muerte tenía un precio”, donde se convirtió en el peligroso pueblo mexicano de Aguas Calientes.



Ayer y hoy, esto parece el juego de las (pocas) diferencias:



Y por supuesto, en los Albaricoques (perdón, "Aguas Calientes"), también hubo un duelo épico:

Más allá de los Albaricoques, el asfalto desaparece y se convierte en una pista de tierra roja que me introduce en la parte más solitaria y despoblada del Cabo de Gata.

El valle es suave, poco ondulado, pero aún así es suficiente para contener los vientos marinos; la sensación de soledad es intensa.


Más adelante, llego hasta lo que aún queda en pie de “El Cortijo del Fraile”, antigua casa señorial que, aparte de decorado de westerns, fue el lugar donde se produjo el crimen pasional que dio lugar a la obra “Bodas de sangre”, de Federico García Lorca, una historia que merece una crónica aparte, y que puedes leer aquí.

Las minas de oro de Rodalquilar

El camino se vuelve más difícil, aunque todavía asumible para la maxi-trail. Voy en dirección al mar Mediterráneo, pero a medio camino están las viejas minas de oro de Rodalquilar:


Rodalquilar vivió una auténtica “fiebre del oro”, después de saber que sus montañas contenían tan apreciado mineral. Una compañía inglesa empezó a explotar la mina en 1.929, aunque la guerra civil les obligó a detener las extracciones. En 1.940 reanudó su actividad, cerrando definitivamente en 1.990.


Aún quedan galerías en las que poder husmear:


En 1.967 se halló aquí un nuevo mineral, inédito hasta entonces, al que llamaron “Rodalquilarita”.

Rodalquilar tiene un personaje ilustre: la periodista, escritora y militante feminista Carmen de Burgos y Seguí “Columbine”, considerada la primera mujer periodista de España. Una de sus novelas más conocidas es “Puñal de Sangre”, basada en el asesinato antes mencionado del Cortijo del Fraile.

El poblado minero (el de la parte baja del pueblo, no confundir con el “de los ingleses”, montaña arriba), fue enteramente demolido en 1.998.

El disparate del “Hotel Algarrobico”

Me acerco a mojar los pies en la playa del Playazo. Algunas autocaravanas alemanas de aspecto hippy hacen acampada libre.

La carretera presenta un trazado muy agradable, bordea la costa en dirección norte.

Es inevitable parar en ese inmenso monumento a la especulación del tocho: el “Hotel Algarrobico”.

En el año 2.003, un constructor consiguió “vete tú a saber cómo” los permisos necesarios para edificar un hotel de 400 habitaciones a pocos metros del mar Mediterráneo, en una playa virgen del municipio de Carboneras. En 2006, faltando pocas semanas para su inauguración, algún técnico libre de sobornos dictaminó dictaminó que esta mole de cemento chocaba frontalmente con la "ley de costas", y la obra quedó paralizada. Un juez ratificó la ilegalidad del asunto, y ordenó su demolición, que aún está pendiente.

En las afueras de Carboneras, está la “torre de la Mesa Roldán”, construcción de vigilancia marina que data del siglo XV. Está situada en un promontorio de 220 metros al borde del mar, por lo que es una excelente atalaya de la zona.

Junto a la torre, el faro de Mesa Roldán dirige a los marineros desde 1.863. Durante sus primeros años de vida fue el faro más alto de España. 

Palomares

La carretera es divertida, pero el viento ha vuelto con una fuerza inusitada, dibujando furiosas estelas en la superficie del mar. El siguiente municipio es Palomares, actualmente la localidad más radiactiva de España.

El 17 de enero de 1.966, dos aviones norteamericanos chocaron en el aire (un bombardero B-52 y el avión nodriza que estaba repostándolo), precipitándose desde 10.000 metros de altura. Las dos aeronaves sumaban 11 tripulantes, muriendo siete de ellos. El B-52 trasportaba cuatro bombas atómicas de 1,5 megatones, que se precipitaron al suelo con distinta suerte:

-Una cayó en el mar, recuperándose 80 días después gracias a las indicaciones del pescador Francisco Simó, testigo de la caída del proyectil, y que a partir de entonces fue conocido como “Paco el de la Bomba”.
-Otra bomba cayó, en paracaídas, en las afueras de Palomares. Se recuperó prácticamente intacta.
-Las dos últimas cayeron descontroladas, una en el casco urbano y la otra a las afueras, en una zona rural. Tras impactar violentamente contra el suelo, sus respectivas espoletas de explosivo convencional explotaron, no así la carga nuclear, por motivos nunca desvelados.

Como era habitual en la época, el gobierno franquista aplicó una severa censura sobre el accidente, y ya forma parte de la historia de nuestro país el baño de Manuel Fraga en la plaga de Quintapellejos, para demostrar la seguridad de la zona.

Hasta 2.006 no se decidió vallar las zonas donde cayeron las dos bombas; en esas zonas, aún quedan restos de plutonio desparramados por el suelo. 

Aunque no se ha hablado mucho sobre el tema, lo cierto es que si toda la provincia de Almería no desapareció del mapa, fue por pura chiripa del destino.

EPÍLOGO: Burgos, el último duelo


Me desplazo unos cientos de kilómetros al norte, en las inmediaciones del monasterio de Santo Domingo de Silos (Burgos). Una pista forestal me conduce hasta las profundidades del “Sabinar del Arlanza”, un inmenso espacio natural protegido situado a los pies de la sierra de la Demanda. El camino al cementerio de "Sad Hill"...

Aquí, dos pistoleros, Lee Van Cleef y Clint Eastwood, se batieron en un duelo épico, con un asustado Eli Wallach de testigo.

El "cementerio" fue construído en dos días por soldados del ejército español. Cuarenta y cinco años después, todavía son visibles los restos de las tumbas, excavadas en círculos concéntricos.








Tenía una cuenta pendiente, y ya ha sido saldada... El spaghetti western ha sido injustamente tachado de "cine de segunda división", pero tuvo su momento de gloria, y lo más importante, forma parte de la banda sonora de nuestra vida, de nuestra juventud: volver a ponerme el sombrero y la canana con el revólver ha sido un estimulante ejercicio de nostalgia.

Leone, fuiste un grande, y aún lo eres.




10 comentarios:

  1. Grande Leone!! Origal destino el que te has buscado...ummhh...ya lo creo.
    Esperando la segunda parte me hallo.
    Un saludo.
    Gelu.

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    1. Gracias por tu seguimiento, Gelu... La segunda parte está casi lista, a ver si mañana la puedo tener subida.

      Saludos y buena ruta!

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  2. Me gusta como describes, hermano. Como para hacer un documental serio.
    Voy por la segunda parte.

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    1. Viniendo de un profesional de la pluma, el halago es doble... Gracias!

      Saludos y buena ruta

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    2. Si la memoria no me falla esta historia acaba con un duelo de arroz a banda en la playa de San Juan.

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    3. Estoy deseando volver a batirme en esta clase de duelos, todavía me estoy relamiendo... Un abrazo, socio!

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  3. Bellissimo! Grazie per avermi fatto rivivere gli scenari amici di tanti anni di vacanza, vagheggiati tra l'Alpujarra almeriense e (ahi) palomares. Renato

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    1. Mai troppo tardi per tornarci, forse un giorno decidono di prendere un whisky al saloon... Saluti e buona strada!

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  4. Bellisimo! I've been to Spain in 2003 and again in 2005. I visited all the Leone western locations north of Madrid and in Tabernas. You've done a great job documenting them. Gracias!

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    1. I am proud to receive this compliment from someone as documented like you ... Thank you!

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