lunes, 10 de junio de 2013

Soria-Castejón

La línea ferroviaria Soria-Castejón está técnicamente “en servicio mientras las estaciones estén abiertas”, aunque solo basta echar un breve vistazo para percibir la cruda realidad: las estaciones que aún permanecen en pie no han visto un pasajero desde 1.996, y los raíles que no han sido robados se hunden lentamente en la vegetación.



Esta línea entró en servicio al finalizar la Guerra Civil, y se clausuró a finales de 1.996: una vez más, el progreso automovilístico le ganó la partida al camino de hierro. Y además llueve sobre mojado, ya que la línea del “Santander-Mediterráneo” también fue cerrada el 1 de enero de 1.985, dejando a la provincia de Soria incomunicada con el norte del país, “ferroviariamente” hablando.

Siguiendo el rastro de los raíles, he ido recogiendo unas historias que espero os hagan pasar un buen rato de lectura…

El “platanito”

Empiezo la ruta en Castejón de Ebro, uno de los extremos de la línea. Es un pueblo de poco más de cuatro mil habitantes, pero a principios del siglo XX era apenas una barriada a las afueras de Corella. La implantación de un importante nudo ferroviario empezó a traer gente al lugar, hasta el punto de independizarse como pueblo con entidad propia en los años 20. Su gran estación con una inmensa playa de vías delata la importancia ferroviaria que tuvo en su tiempo. Actualmente, es una mera estación de paso de las líneas que unen el norte peninsular con Zaragoza y Barcelona.

Pero lo que atrae mi atención de esta estación es un curioso tren de color amarillo, abandonado a su suerte en una vía muerta desde 1.994. Su forma aerodinámica, rompiendo los patrones de los trenes de RENFE de la época, ya nos indica que no estamos ante una unidad cualquiera…





Este automotor fue un "experimento" de RENFE, que observaba preocupada su pérdida de competitividad frente al transporte privado. Necesitaban un tren mucho más veloz, algo que chocaba con el trazado de las líneas, muy sinuoso. La solución vino con el electrotren pendular de la serie 443, una patente del grupo italiano FIAT, y que consistía en un tren que basculaba contrarrestando las fuerzas centrífugas. De este modo, esta unidad podía circular a velocidades elevadas sin que los pasajeros notaran las inercias. Desde el primer momento, el tren llamó la atención allá por donde pasaba, por su diseño aerodinámico, y también por el intenso tono amarillo de su carrocería. Fue cuestión de tiempo que se le rebautizara, quedándose con el nombre de “Platanito”.
El "platanito", en una ficha de fábrica (fuente: forotrenes.es)

En un principio, RENFE se entregó con entusiasmo al nuevo invento: empieza su andadura en las líneas Madrid-Gijón y Madrid-Albacete, reduciendo drásticamente el tiempo de recorrido. Lamentablemente, el tren era un “conejillo de indias” de nuevas tecnologías, y las averías eran habituales… Cada reparación era un quebradero de cabeza porque debían venir expresamente unos técnicos desde Italia, y los recambios eran costosos. La llegada del “TALGO” supuso una competencia insuperable: misma tecnología de pendulación, pero sin artificios mecánicos, mejor precio, y el argumento definitivo: era un invento español. El “Platanito” quedó relegado a tren turístico, y finalmente fue arrinconado en una cochera de la estación de Fuencarral. Su historia como tren de medio recorrido había durado menos de 10 años. 
En 1.986, RENFE volvió a sacar el “platanito” para probar los nuevos pantógrafos del futuro AVE, pasando el “test” con sobresaliente: el misil amarillo superó los 206 kilómetros por hora, récord absoluto en la España post-naranjito. Pese a todo, el “platanito” volvió al arresto domiciliario de Fuencarral. En 1.994, la “Asociación de Amigos del Ferrocarril de Castejón” lo remolcó hasta la  homónima estación del municipio navarro, con la intención de restaurarlo; diecinueve años después, esa asignatura sigue pendiente por la eterna falta de dinero.

A las afueras de la estación, y entre todo el entramado de vías, una vía se separa del troncal principal, sepultada entre basura y vegetación salvaje. He encontrado el camino de hierro a Soria, ahora sólo será cuestión de seguirlo...

En primer término, los raíles dirección Soria, sepultados en la maleza






El “Mojón de los tres reyes”

Las vías corren paralelas a la carretera N-113, me cuesta poco seguir su rastro. Me desvío hasta la estación de Corella, demasiado lejos del pueblo, como solía ser as usual.



De nuevo en la carretera, si vas ojo avizor verás un curioso hito kilométrico de piedra: la carretera "pisa" el punto exacto en el que coinciden tres comunidades autónomas: Navarra, Aragón y Castilla-León.



Hoy hablamos de “comunidades autónomas”, pero en el siglo XII este era el punto en el que convergían tres reinados. Los historiadores cuentan que, en el año 1.196, se reunieron aquí los reyes Alfonso II "El Casto" de Aragón, Alfonso VIII de Castilla y Sancho "el Fuerte" de Navarra, en una mesa triangular para que ninguno saliera de sus dominios. La reunión pretendía crear un frente común para contener la invasión musulmana. Desde entonces, este lugar recibe el nombre del “Mojón de los tres reyes”.

Como curiosidad, añadir que el mencionado mojón se encuentra entre dos pueblos que se llaman exactamente igual, aunque en dos provincias diferentes: Valverde.

La estación de Fitero está a pie de carretera, es fácil acceder a ella... para mí, y para los vándalos cabezahuecas de turno.




Torrellas, pueblo antifascista

Poco antes de llegar a Ágreda, me desvío unos kilómetros para visitar Torrellas, un pequeño pueblo de 300 habitantes.

Vuelvo a retroceder en el tiempo hasta octubre de 1.936, poco después de haberse declarado la Guerra Civil… Además de las víctimas en el frente, eran muy frecuentes las ejecuciones “a la carta”, siguiendo las siniestras listas negras que tenían los dos bandos.

En octubre de 1.936, un grupo de leales a los sublevados capturaron al entonces alcalde por Unión Republicana de Torrellas, Gregorio Torres, y a tres jornaleros afiliados a UGT. Aquella misma noche fueron torturados, fusilados y enterrados en una fosa común del cementerio de Ágreda.

En 2.010, diversas agrupaciones que trabajan para preservar la Memoria Histórica consiguieron todos los permisos para exhumar los cuerpos de la fosa común. Una vez recuperados los cuerpos, los forenses constataron que todos los cráneos tenían un tiro en la cabeza; además, dos de ellos tenían impactos de bala en el bajo vientre.

Tras una multitudinaria ceremonia laica, los cuerpos fueron trasladados en procesión por el pueblo hasta un pequeño espacio memorial en recuerdo de siete ajusticiados hijos del pueblo (los cuatro mencionados más tres que todavía están por encontrar), y finalmente recibieron sepultura en el cementerio.







En una de las entradas del pueblo hay un pequeño parque en memoria de su alcalde asesinado.

Emiliano Revilla, el “rey Midas” de Ólvega

De nuevo en la carretera, tomo un desvío que me lleva a lo que queda de la estación de La Nava-Ágreda. El edificio principal ha sido derribado, el almacén de mercancías todavía resiste…


El entorno es descarnado, de vistas abiertas. A mi alrededor el silencio, un horizonte lejano, un hombre y su moto. Dicen que todas las personas necesitan compañía, pero estos momentos en los que pareces estar solo en el mundo tampoco tienen desperdicio…








El camino del tren se aleja de la carretera nacional, y yo me voy con él. A través de una pista secundaria pongo rumbo a Ólvega. Poco antes de llegar, en Muro, me tomo un descanso en una fenomenal área recreativa, con su bosque umbrío, su césped, y una curiosa fuente de las de antes, de manubrio.





Otra vez en ruta. En el horizonte veo Ólvega, pero antes debo pasar bajo un pequeño puente, por encima pasa la ínclita vía ferrada… Qué curioso, la señal de la carretera tiene una escandalosa falta de ortografía: “Soria-CastRejón”.

A pocos metros del mencionado puente, la estación de tren está en las afueras.






Ólvega es, pese a la que está cayendo, un pueblo que respira prosperidad. Su gigantesco polígono industrial tiene grandes naves con empresas en las que pululan trabajadores. Se ven pocos letreros de “Se alquila nave industrial”. Todo esto sería difícil de entender sin una persona con nombre propio: Emiliano Revilla, industrial, hijo del pueblo, secuestrado durante casi 300 dias por ETA, y propietario de la empresa de embutidos que lleva su apellido, por supuesto establecida en Ólvega.



Emiliano es un caso atípico en este país: a sus 83 años, continúa en primera línea social siendo concejal de Desarrollo Económico de Ólvega. Fundó “Embutidos Revilla”, trayendo la prosperidad a este pueblo de 4.000 habitantes perdido en ninguna parte tras el Moncayo. El casco urbano presenta un aspecto aseado, el ayuntamiento tiene una fachada nueva, flamante, y el centro cívico ya lo quisieran ciudades mucho más grandes.

En el polígono industrial, de dos millones de metros cuadrados, hay más de cuarenta empresas en las que se ve trajín de camiones… ¿Adivinas cómo se llama el polígono? “Emiliano Revilla”, por supuesto.

Pese al increíble poder económico y social amasado por una sola persona, no se le conoce ningún tejemaneje oscuro relacionado con sobornos, prevaricaciones o enriquecimiento ilícito, y eso sí que es una auténtica excepción en este país.


Los hermanos “mediáticos” de Valdegeña

“Muchos dicen: yo tengo un chico que estudia economía… Economía no hace falta estudiar, el hombre que gana cinco duros, que se gaste uno. Y ya está la economía”. (Isidro Ciriano)

Me desvío de la carretera general para buscar el apeadero ferroviario que debería haber en Valdegeña. Lo busco, pero no lo encuentro. Pero el pueblo ha atraído mi atención, es media tarde y ya desde lejos el mínimo núcleo parece dormitar bajo el sol, situado en la falda de un monte En la cima, unos generadores eólicos mueven las aspas ociosamente. Unas vacas pastan en los prados circundantes, la imagen es idílica… Valdegeña cuenta con 42 habitantes censados.




En la entrada del pueblo, una original composición de losetas componen un mosaico de zorreros (gentilicio de Valdegeña) que ya no viven en el pueblo, pero siguen reivindicándolo como su tierra.





El cementerio, con vistas al valle... A esto lo llamo yo "descansar en paz"
La popularización de Internet y las redes sociales ha propiciado que determinados hechos, videoclips, canciones u otras cosas más o menos importantes puedan pasar de cero a conocido por medio mundo en cuestión de horas. Y eso es lo que les pasó a dos ancianos hermanos de este pequeño pueblo soriano, cuando un vídeo grabado en 2007 por una televisión local les cambió la vida...

La sencillez con la que Isidro y Moisés “predijeron” la crisis mundial y explicaron la economía les hicieron merecedores de quince minutos de fama en Youtube.

Moisés Ciriano murió en noviembre pasado, a los 85 años.



Soria, fin de trayecto

Nuevamente en la carretera Nacional, la estación de Aldealpozo está en las afueras, dominando la villa desde una meseta. Original ubicación, acostumbrado como estoy a buscar el tren en los valles...

Poco antes de entrar en Soria, el apeadero de Valcorba-Bifurcación no era una estación de pasajeros, sino un punto en el que se bifurcaba la línea de Castejón y la de otra línea finiquitada, el Santader-Mediterráneo, con la que compartía raíles desde aquí hasta Soria ciudad.

A la izquierda, nos vamos a Castejón. A la derecha, dirección Calatayud por el difunto S-M. Han levantado hasta los raíles...
Poco antes de entrar en el entramado urbano, el tren atravesaba el río Duero por un puente de hierro.


Soria tiene mala suerte con sus trenes. Importante nudo ferroviario años atrás, hoy su estación tan sólo acoge un renqueante automotor diesel que enlaza con Madrid dos veces al día. Quién la ha visto y quien la ve.











Gracias al enlace con Castejón, los sorianos tenían la última vía de salida hacia el norte peninsular, que quedó definitivamente cerrada en 1.996. La otra alternativa era el Santander-Mediterráneo, cerrada el fatídico 1 de enero de 1.985. De aquella importante encrucijada de caminos, tan sólo queda una gran explanada de vías y unos cobertizos ruinosos que recuerdan esplendores pasados, tiempos rumbosos que el progreso ha asfixiado…





Saludos y buena ruta!

15 comentarios:

  1. Si es que nuestra historia nos persigue, ya sea
    por autopistas con o sin peaje o por los viejos
    railes de unos trenes ya en deshuso.
    Saludos.

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    1. Algunas historias sí que nos persiguen, para nuestra alegría o verguenza... Pero las más jugosas son aquellas de las que ya nadie habla, pequeños diamantes sepultados en el olvido, y que desenterramos con cariño para recordarlas.

      Y, como tú dices, se puede encontrar petróleo hasta en una autopista!! Difícil, pero posible ;-)

      Gracias por el halago, y sobre todo por tu constancia... Saludos y nos vemos en ruta!

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  2. Una vez más, enorme Manel con tus relatos, las fotografías y la documentación de tus textos.
    Muy interesantes tus crónicas.
    Saludos

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    1. Muchas gracias, Santi! Saludos y nos vemos en ruta... o en el foro! ;-)

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  3. Buenas, soy el Banana. He visto que a mi blog se había entrado desde aquí y he entrado a chafardear. Me ha encantado lo del platanito. Yo en su día de crío monté en el. Soy ferroviario e hijo de ferroviario. Lo pillé desde Alcazar de San Juan a Madrid, cuando hacía el trayecto Albacete- Madrid. Fué un prototipi pendular que se encargo a la Fiat y al final se descartó el proyecto. Es una pena tenerlo abandonado por ahí. Por lo que he leído está en Castejón de Ebro. Pues se agradece la información ya que para principios de julio paso cerca e igual me acerco a tirar unas fotos. Vssssssssssssssss y felicidades por el Blog.

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  4. Hola, Xavier! Enhorabuena por tu "machada", tengo pendiente la lectura del desenlace de tu fantástico viaje a Islandia, en seguida me pongo a leerlo del tirón ;-)

    He leído que, en breve, igual se llevan el "Platanito" a otra parte, pero vaya, teniendo en cuenta que por no tener no tiene ni vía por la que escaparse, supongo que julio continuará allí. Viendo que tú también estás interesado por el tema, te encantará la visita a este viejo fósil.

    Gracias por los halagos, saludos y buena ruta!

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  5. Magnífico reportaje. Sólo una precisión. El túnel cegado que va a la izquierda que está cegado no es del Santander mediterráneo. Es el que se hizo para comunicar la estación actual de Soria con la otra que había y que se llamaba de San Francisco. El túnel de la derecha si es del Santander Mediterráneo. La línea Soria Castejón utilizó el trazado del Santander Mediterráneo hasta la bifurcación de Valcorba. Un abrazo. Alberto Ortiz

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    1. Alberto, muchas gracias por el halago y por la puntualización, ahora mismo lo arreglo... Abrazos de vuelta!

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    1. Muchas gracias! De cien que hago, alguna sale hasta medio bien jejeje...

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  7. Otro cierre-estafa cometido por nuestros políticos. Esperemos que algún día podamos ver servicios entre Pamplona y Madrid por Soria, comunicando estas comarcas y dando servicio a los que no pueden permitirse un billete de alta velocidad.

    Gracias por el reportaje.

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    1. Así sea! Esperemos que algún día nos gobierne alguien que reconozca las ventajas del ferrocarril, y lo potencie como se merece...
      Gracias por el seguimiento, saludos!

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  8. Magnifico reportaje.... Ni hasta las arcadas de piedra del doctor Zhivago se respetan...Gracias de corazon de parte de todos los nostalgicos. Un saludo

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    1. Gracias a tí por el seguimiento, saludos de vuelta!

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  9. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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