lunes, 30 de septiembre de 2013

La maldición gratuita de La Cornudilla

Al oeste de la provincia de Valencia hay una vasta extensión de viñedos cultivados en terrenos ganados al bosque mediterráneo, unas 39.000 hectáreas de las que sale el vino con denominación de origen “Utiel-Requena”.

Pese a la relativa proximidad a Valencia (70 kilómetros), el lugar respira ese aire reposado de saberse en medio de ningún lugar. Aquí y allá, pequeños tractores trabajan la tierra en una armonía con la naturaleza difícil de ver en estos tiempos.

Entre cepas y bosques, y sin asfalto en varios kilómetros a la redonda, está el despoblado de La Cornudilla, a medio camino de las aldeas de Los Marcos y Los Ruices. En su tiempo, vivieron una cuarentena de personas, dedicadas a los menesteres de la agricultura. En algun momento, se empezó a hablar de hechos inexplicables que ocurrían en algunas casas: ruidos, aullidos, lamentos e incluso desplazamiento de objetos. Tras una “exorcización” hecha por un cura, la calma volvió a la aldea… excepto en una casa de las afueras, donde decían que era frecuente oír ruidos de cadenas arrastrándose, vajillas que caían solas, y susurros humanos. A aquella casa se le empezó a llamar la “casa del ruido”.

La falta de alternativas laborales, unido a la inexistencia de servicios y mala comunicación, motivaron la despoblación de La Cornudilla hasta quedar completamente vacío durante la década de los 50. Pero ni aun así ha podido sacudirse la etiqueta de "pueblo maldito".

Intentando ser serio, buceé en los cibermundos para documentarme sobre La Cornudilla, y lo único que encontré fueron decenas de webs de “mundos paralelos” que se dedicaban a difundir la enésima historia de casas encantadas.

Leyendas aparte, llegar a La Cornudilla supone una excelente “excusa” para perderse (literalmente) entre viñas, y también para visitar una zona muy tranquila en la que la actividad del hombre convive con el equilibrio de la naturaleza. La mayoría de casas están completamente demolidas, a excepción de un par que se mantienen en tembloroso equilibrio, al borde del colapso definitivo. Una de ellas es la mencionada “casa del Ruido”, y en su interior hay pintadas invocando al demonio. Otras que indican donde está el auténtico miedo: en la programación de Telecinco.

Finalizada la visita, lamento no poder comunicar ningún ruido, susurro o fenómeno paranormal... Y es que padezco la "maldición del escéptico", esos jodidos aguafiestas que van por ahí desmontando fantasías.

2 comentarios:

  1. La mágica España...la tenebrosa España....Menudos sitios por los que te metes. Bonitas historias las que nos cuentas siempre.
    Gracias le doy, mire Vd. ;-)
    Saludos.
    Gelu.

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    Respuestas
    1. Gracias a tí por tu seguimiento fiel, Gelu!

      (Perdona la demora en la respuesta, me pillaste de viaje ;-)

      Saludos de vuelta, hasta pronto!

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