lunes, 3 de febrero de 2014

La Vajol, historias de guerra

Todas las fronteras echan chispas, incluidas esas que nos hacen creer que han desaparecido en nombre de la Europa unida... Son un auténtico filón de historias oscuras, tiernas, terribles, de enriquecimiento cultural o de muros insaltables… Tanto da en qué lugar del mapa te coloques, tendrás cosas que contar allá donde esté esa mítica línea imaginaria: +-+-+-+-+-+…

Particularmente interesante es la frontera pirenaica que divide España y Francia… Y digo interesante porque esta línea tiene muchas historias que contar, fruto de la relación entre dos países que nunca han terminado de mirarse de frente. 
Durante la Guerra Civil, medio millón de refugiados españoles traspasaron esta frontera, huyendo de la represión franquista.

La zona menos abrupta de los Pirineos, que divide el Alt Empordà y el Rosselló francés, es desconocida para el turismo de masas.  Diversos municipios de la zona constituyeron el consorcio “Salines-Bassegoda” para dar a esta zona la relevancia que se merece: pueblos de recia arquitectura, bosques mediterráneos (encina auténtica, nada de pinos replantados), y con una amplia red de senderos; algunos de ellos comunican con Francia, y fueron muy clandestinamente transitados durante nuestra guerra civil.

El municipio de La Vajol no llega al centenar de habitantes, pero aún así tuvo el privilegio  de ser durante unos días la última capital de la República Española, antes de que se tuviera que exiliar su presidente, Manuel Azaña, acompañado del presidente de la Generalitat de Catalunya, Lluís Companys, y del presidente de Euskadi José Antonio Aguirre.

Nosotros seguiremos el mismo camino que ellos... Pero primero descargaremos el equipaje en un hotel que prometía singularidad: una antigua central eléctrica alejada del núcleo urbano, al pie del pantano de Boadella.



El hotel, llamado precisamente "La Central", funcionó como central hidroeléctrica desde 1.924, hasta su clausura, en 1.977. Posteriormente, fue adquirida por un excéntrico alemán que vivió allí diez años. Finalmente, en 1.994, el empresario Esteve Esparreguera compró la propiedad y la reconvirtió en lo que hoy es un hotel de 21 habitaciones.


Aprovechamos la tarde para conocer los alrededores; el santuario de la Mare de Déu de la Salut de Terrades, situado a 400 metros de altura nos ofrece buenas vistas de la comarca.







El castillo de Les Escaules vigila desde una colina cercana...



La Vajol es el típico pueblo de calles retorcidas, y se ha habilitado un aparcamiento en las afueras para mantenerlo libre de un tráfico que lo saturaría casi al instante. Cerca del mencionado aparcamiento, un camino de tierra conduce hasta el Monumento al exilio.



Aprovechando una roca a modo de peana, vemos a un hombre que lleva de la mano a una niña mutilada. Esta instantánea no es casual, está basada en una de las fotografrías más icónicas de la Guerra Civil, en la que se ve a una familia -los Gracia-, exiliándose por el Coll d´Ares, al norte de Camprodón.



En primer plano, el padre, Mariano Gracia, lleva de la mano a su hija Alicia, mutilada de una pierna por una bomba que cayó en la casa familiar de Monzón (Huesca), y en la que murió la madre. En segundo plano aparece Amadeo, otro de sus hijos, también con media pierna cercenada a causa de la misma bomba. Pocos meses después, el padre murió en Francia, y los tres hermanos fueron devueltos a España, siendo recluidos en orfanatos.

En Zaragoza hay una calle a nombre de Mariano Gracia.

En un rincón del pueblo han adecentado un espacio en memoria del president Lluis Companys.



La iglesia del pueblo es singular, con una escalera que sube desde la calle hasta el campanario.

Comemos en un pequeño restaurante del pueblo -“ca la Conxita”-, de trato muy familiar y atento. También funciona como pequeño economato, tienda de recuerdos y librería dedicada casi monotemáticamente a la historiadora Assumpta Montellà.

La “Mina de Negrín”

Los dueños del restaurante nos han señalado el camino para llegar hasta una antigua mina de talco: la “Mina Canta”, también llamada "Mina de Negrín". Durante los años de la guerra fue bunkerizada y reconvertida en depósito de obras de arte del museo del Prado, y también para esconder los fondos del gobierno republicano, lingotes de oro valorados en unos quinientos millones de pesetas de la época. Para llegar hasta la mencionada mina hay que alejarse un par de kilómetros del pueblo.



Más adelante, a nuestra derecha, vemos la masia de "Can Barris", que fue residencia del presidente Manuel Azaña durante los días previos a su exilio:

A partir de este punto, abandonamos el asfalto para recorrer una incómoda pista pedregosa... Poco antes de llegar al edificio de la mina, un acceso cegado todavía conserva los raíles de las vagonetas. 

Finalmente, llego a la mina, sobre la cual la República construyó un búnker de tres plantas. El edificio, de propiedad privada, está cerrado a cal y canto.



El edificio está en dos niveles: por el superior, una puerta corredera daba acceso al edificio, y por el sótano, estaba el túnel principal de la mina. Aquí fue donde se almacenó el oro y las obras de arte antes mencionades.


La mina también está cerrada con una oxidada verja; según dice su propietario, "está atacada por filtraciones y amenaza con colapsarse". Finalizada la guerra, siguió extrayéndose talco hasta 1.994.



Todo el complejo está estratégicamente situado en un valle angosto; durante la guerra estuvo cubierto por una lona de camuflaje que lo hacía prácticamente invisible a la aviación franquista... Hasta hace bien poco, algún jirón de esta lona todavía se utilizaba, a modo de cortina, en alguna masía de los alrededores.







En febrero de 1.939, y ante la inminente llegada de las tropas nacionales, se trasladó todo este "tesoro" a Francia. Se cargaron decenas de camiones, todos atravesaron la frontera de La Jonquera excepto uno, que dio la vuelta y se cobijó nuevamente en la mina.


Nunca más se supo exactamente que pasó con su cargamento, y han sido centenares las personas que se han acercado a la zona con detectores de metales, buscando restos del tesoro que todavía esperan encontrar. Todos estos hechos están explicados en el libro "El setè camió", de la historiadora Assumpta Montellà (Ara llibres). Te garantizo que, si lo lees, también querrás venir aquí para ver todo esto...


El camino del exilio

En la carretera de Ceret encontramos el camino al Coll de Lli, el de los exiliados. Serán cuarenta minutos de subida, asumibles con deportividad si tienes un mínimo fondo.




En la cima, unas cadenas y unos carteles de la Generalitat recuerdan a los vienen de Francia que el tráfico motorizado está prohibido. Hay una pequeña masia, y a pocos metros, una sencilla puerta de madera nos indica que entramos en Francia.





Al llegar aquí, los exiliados podían considerar que habían salvado la vida, y poco más: el gobierno galo hacinó a los españoles en los indignos campos de internamiento de Argelers, Rivesaltes... Pero ésta es otra historia.

Sobre la línea imaginaria de la frontera, una losa recuerda a Negrín, Azaña, Companys, Aguirre y todos los exiliados republicanos que pasaron por aquí el 5 de febrero de 1.939.

Volvemos a la carretera de Ceret. En el Coll de la Manrella está la línea entre España y Francia, que pierde su asfalto en la parte gala.

A caballo entre los dos territorios hay un monumento llamado el “Temple de la Pau”, levantado a la memoria de Companys. Tiene escrito un poema de Carles Rahola, en el que habla de morir con la cabeza alta...





EPÍLOGO: ELISABETH EIDENBENZ Y LA MATERNIDAD DE ELNA

Más allá del Coll de la Manrella, todo es cuesta abajo por un camino que no admite distracciones. El primer pueblo es Les Illes, otro lugar plagado de historias de exilio... Y aún más adelante, ya fuera de las alturas pirenaicas, encontraré una casa que tiene una historia de altruismo y bondad que merece ser explicada.


Como he mencionado antes, medio millón de españoles se exiliaron a Francia, muchos de ellos por los caminos de La Jonquera, Portbou o Camprodón.

Las autoridades francesas quedaron desbordadas por la marea humana, y los hacinaron en la playa de Argelès, en un terreno delimitado por alambres de espino, y sin ningún tipo de techo o instalación sanitaria.


En estas condiciones, rápidamente se propagaron las enfermedades infecciosas. En los embarazos, las posibilidades de supervivencia de los bebés eran prácticamente nulas.

La enfermera, maestra y activista suiza Elisabeth Eidenbenz ejerció voluntariamente en la guerra civil desde el año 1.937. Finalizada la contienda, marchó a Francia, y al comprobar las condiciones de los refugiados, pidió ayuda a su país para habilitar una maternidad en la que las mujeres embarazadas pudieran dar a luz en un entorno higiénico y tranquilo.

Finalmente, consiguieron acomodarse en un palacete situado a las afueras de Elne, localidad cercana a Argelès. El primer niño nació el 7 de diciembre de 1.939. Tras él, nacieron casi 400 más.



Una vez desmantelado el campo de Argelès, y ya iniciada la Segunda Guerra Mundial, la maternidad continuó ejerciendo su labor con las madres judías que huían de la persecución nazi. Nacieron 200 bebés más antes de que la Gestapo clausurara la maternidad en 1.944.  Oficialmente, se reconocen 597 bebés nacidos en la maternidad.


A partir de entonces, el palacio quedó abandonado y Elisabeth Eidenbenz volvió a su país. En los años 90, un maestro vidriero compró el edificio para rehabilitarlo, y poco después conoció de manera casual a Guy Eckstein, uno de los “niños de la maternidad”, que le explicó la historia de aquél lugar.


En 2.002 se hizo pública la gesta silenciosa de Elisabeth Eidenbenz. Desde entonces, ha recibido multitud de premios honoríficos, incluida la “creu de Sant Jordi” de la Generalitat de Catalunya.


Elisabeth Eidenbenz murió en mayo de 2.011, con 97 años.



El palacio de la Maternité suisse d´Elne fue comprado en 2.004 por el ayuntamiento de Elne, gracias a la iniciativa de su alcalde Nicolás García, nieto de refugiados españoles. Desde entonces, es utilizado como aula de exposiciones.




Manuel Azaña murió de un infarto cerebral el 3 de noviembre de 1.940. Está enterrado en el cementerio de Montauban
José Antonio Aguirre estuvo dando clases docentes en Estados Unidos hasta la década de los 50. Volvió a Francia, muriendo de un ataque cardíaco el 22 de marzo de 1.960. Está enterrado en San Juan de Luz.
Lluis Companys siguió con su activa militancia política en París. Al estallar la II Guerra Mundial, el gobierno franquista solicitó a la GESTAPO su detención, que se produjo el 29 de agosto de 1.940. El 15 de octubre fue fusilado en el foso del castillo de Montjuic. Rechazó vendarse los ojos.

Gracias a Marc Malagelada por señalarme este camino.
Saludos y buena ruta!

8 comentarios:

  1. Otra parte de nuestra historia, de aqui partieron andando algunos perseguidos por el regimen,
    cuentan que viajaban de noche y de dia dormian escondidos, se sabe que tardaron mas de un
    mes en llegar al Francia.
    Seguro que siguieron esa ruta que ya tambien tu conoces.
    Tratare de de informarme de los mayores de la zona sobre el tema, al que tu has dedicado este
    capitulo, haber que me cuentan.
    Saludos.

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    1. Seguro que tus "mayores" no te defraudan, Destrodelto... Gracias por el seguimiento, nos seguimos leyendo!

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  2. Que gran historia has comtado.
    Me acuerdo de ciertas cosas y me emociono.
    Muchas gracias por esta maravillosa cronica.

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    1. Gracias a tí por tu seguimiento, "combustible" indispensable para que la neurona siga escribiendo...

      Saludos y buena ruta!

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  3. Manel, un relato muy interesante que nos tendría que hacer reflexionar sobre los refugiados que se juegan la vida cada dia huyendo de la guerra y buscando para ellos y para sus familias una vida mejor.

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    1. El món està molt malament ajustat, i nosaltres, els "civilitzats! del primer món, no semblem ser conscients de que som uns privilegiats...
      Salut!

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  4. Brutal....magnifca cronica...¡impresionante!

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  5. Hola, Peter! Siempre es un halago que respalden tu trabajo, pero si además viene de una eminencia de la moto, el cosquilleo del estómago es doble... Muchas gracias!!
    Saludos y nos vemos en ruta.

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