lunes, 19 de mayo de 2014

El "carrilet" Manresa-Guardiola de Berguedà

El ferrocarril que protagoniza esta crónica tiene el privilegio de haber vertebrado económica y socialmente una región hasta entonces abandonada a su suerte; desgraciadamente, fue engullido por el progreso y por una deficiente gestión. Se proyectó a finales del siglo XIX, sobre todo por la demanda de las colonias textiles del Llobregat, que precisaban un medio de transporte para sus productos.

Pero no sólo del textil viviría el tren: las cuencas mineras del alto Llobregat también necesitaban el ferrocarril para transportar su carbón. A ello hay que añadir una población aislada que veía el tren como la llave que les abría la puerta del mundo.

Todo indicaba que el ferrocarril tenía un futuro plagado de prosperidad, y en 1.880 se aprobó el proyecto para construír una línea que, remontando el río Llobregat, uniría Manresa con Berga y Guardiola de Berguedà.
 
Acción de la sociedad ferroviaria
Se constituyó la “compañia del Tranvía económico de Berga”, y empezaron las obras. La línea sería de vía estrecha, más económica de construír y mantener, de ahí el nombre coloquial de “carrilet”. En 1.885 se inauguró el tramo de Manresa a Puig-Reig, en 1.887 ampliaron hasta Olvan-Berga, y finalmente en 1.904 acabó de estirarse hasta Guardiola de Berguedà. En total, medía 86 kilómetros.



Hubo un par de “anomalías” en el diseño de la línea, y que despertaron todo tipo de suspicacias: la primera, un desvío antinatural para que el tren pasara por Santpedor (alguien influyente dijo algo a la persona adecuada), y también el hecho de priorizar la estación de la colonia de Cal Rosal (Olvan) antes que dar servicio a Berga. El dinero mandaba antes igual que ahora, y de qué manera…

Pese a los buenos augurios, la compañía arrancó con importantes problemas para amortizar la línea, ya que tuvieron que hacer frente a graves destrozos provocados por las inundaciones de 1.907. Para colmo, el principal accionista de la compañía, un consorcio belga, se disolvió a causa de la Primera Guerra Mundial. En 1.920, la compañía pasó a manos de la “companyia General dels Ferrocarrils Catalans”.
Una de las poquísimas imágenes que se conservan de las inundaciones de 1.907

Buena parte del recorrido ferroviario discurría paralelo a la carretera de Berga a Manresa, atravesando pueblos en una imagen que ahora nos parecería anacrónica, con las locomotoras de vapor bufando entre las casas. Más allá de Olvan, y hasta llegar a Guardiola, el recorrido se volvía tortuoso, siendo necesaria la construcción de diversos puentes y túneles.

En 1.939, a punto de finalizar la guerra civil, los republicanos en retirada volaron el puente ferroviario del río Cardener, en Manresa. Este puente ya no fue reconstruído, por lo que la conexión directa del carrilet con la línea de vía ancha Barcelona-Zaragoza quedó interrumpida para siempre. Actualmente, todavía es visible un pilar del difunto puente, resistiendo gallardo el paso del tiempo…
 
La estación de Manresa-Riu, y a la izquierda, el puente "defenestrado" durante la guerra


Aspecto actual del lugar donde estaba la estación de Manresa-Riu. Todavía se ve el pilar del puente.

La estación Manresa-Riu, entonces y ahora (puedes ampliar la foto clicando encima de ella).

A partir de la década de los 50, el transporte por carretera supuso una competencia imposible de contrarestar para el tren; la carretera era el futuro, y el ferrocarril empezaba a verse como algo “anacrónico”. Los pasajeros empezaron a decantarse mayoritariamente por el autobús. En los años 60 se abandonaron las locomotoras de vapor, en favor de la tracción diesel.


A finales de los 60, las vías y estaciones que atravesaban Manresa fueron desmanteladas, cerrando también la estación de Manresa-Riu. 
Levantamiento de las vías
También en los años 60, la cementera Asland clausuró sus transportes por ferrocarril, quedando el tramo Olvan-Guardiola en una situación precaria.  La construcción del pantano de La Baells supuso la desaparición definitiva del tramo, en 1972.


La suerte estaba echada para el resto de la línea: el 30 de junio de 1.973, el último tren de viajeros hizo el trayecto de Olvan a Manresa. Los vecinos perdían así un gran patrimonio sentimental.
Último tren, partiendo de la estación de Olvan
Demolición de la estación de Olvan
Tan sólo queda en activo un tramo de 13 kilómetros que comunica Manresa con las minas de Sallent. A partir de ahí, hay un trabajo de “arqueología histórica”, ya que vías y edificios han sido mayormente levantados… pero aún así, hay un trabajo fascinante por delante, ya sea en moto, en bicicleta o a pie, ¿nos acompañas?

SIGUIENDO EL “CARRILET”

Me ubico en un extremo de la línea, en los terrenos donde estuvo ubicada la estación de Manresa-Riu. Al otro lado del río, la estación de RENFE (antigua Manresa-Norte) se mantiene en pleno funcionamiento, aunque con unas instalaciones destartaladas...

De la estación de Manresa-Riu, no queda nada, tan sólo una explanada con algunos extraños desniveles que un día fueron andenes o edificios. En un extremo, unas carpas acogen una discoteca durante los meses de verano; en los días de apertura, también es posible ver interesantes combates de boxeo (modalidad borrachos destruidos), a partir de las 6 de la mañana.



El tren atravesaba Manresa por unas calles hoy totalmente urbanizadas y de las que se ha perdido cualquier rastro ferroviario: tan sólo algún ángulo “raro” y alguna calle a dos niveles delata que allí hubo alguna cosa antes que el asfalto.

Pasaje Sinera, a la altura de la carretera de Cardona. Obsérvese la "curva" que hacían las vías
Calle Prudenci Comellas, a dos niveles (el tren circulaba por abajo)
De esta manera, el recorrido “virtual” acaba conectando con los raíles “reales”, en la estación de Manresa-Baixador. En las afueras, encontramos el ramal de nuestro “carrilet”, con los raíles en perfecto estado de servicio; así será hasta que mueran en las toperas de las minas de potasa de Sallent.



En los alrededores del Parc de l´Agulla, la línea se desdobla en dos direcciones: hacia la derecha, el ferrocarril minero de Súria, del que ya hablé AQUÍ, y hacia la izquierda, nuestro protagonista, siempre al norte.



Los raíles hacen una caprichosa curva para dirigirse a Santpedor. Es un tranquilo pueblo con un precioso casco antiguo, pero la gente lo conoce sobre todo por ser el lugar de nacimiento de cierta eminencia de fútbol… No digo más, ¿no?


Más allá, Sallent y sus minas de potasa. Aquí es donde las vías del tren mueren definitivamente. Puedes leer más sobre estas minas y el barrio que se está tragando AQUÍ.

Continúo por la carretera antigua de Berga, el tren circulaba paralelo a ella, o sea, que atravesaba Sallent por el centro. Sin trenes ni raíles, recopilo fotos de época y me dedico al juego de las diferencias por calles que son algo más anchas de lo normal…




Una vez rebasado el pueblo, el pozo minero de Vilafruns destaca en el horizonte. Aquí también hubo un apeadero.


La mina de Vilafruns continúa extrayendo potasa, aunque la vida a su alrededor se ha ralentizado mucho durante los últimos años. Muy cerca del pozo sobreviven, al estilo de una reserva comanche, los últimos cincuenta habitantes de la colonia minera. No hay ninguna tienda o equipamiento del cual se puedan beneficiar, las calles están llenas de socavones y la empresa derribó, hace pocos años, la iglesia y el local social. Atrás quedan los años 70, en los que llegaron a vivir allí más de mil personas, la mayoría venidos de otras regiones de España.

En los alrededores de la barriada, un gigantesco talud artificial, impermeabilizado por dentro, sirve de contención para las salmueras, residuos minerales de la explotación.


Originalmente, este poblado era una colonia obrera dependiente de la fábrica textil de Cal Vinyes, situada en el otro margen de la carretera. El entorno de la fábrica está abandonado. Una virgen petrificada lo observa todo con resignación.





La carretera entra en el núcleo de Balsareny. Otra fábrica de hilos (cerrada) nos da la bienvenida. Pasamos bajo el impresionante viaducto de la nueva autovía, y entramos en el pueblo por la calle Carrilet, que solapa el trazado original del tren. Una explanada muestra el lugar donde un día estuvo la estación.
El antes y el ahora de la estación de Balsareny
Todavía se intuye el andén
Junio del 73, último tren saliendo de la estación de Balsareny
En el otro extremo del pueblo, un puente y un camino de tierra indica el recorrido del tren. La senda es amplia y no se veta el tránsito, así que me levanto del asiento de Eloise, y pisteo por un camino que bordea el río Llobregat.





El siguiente pueblo es Navàs. De nuevo tengo que seguir “virtualmente” el camino de hierro gracias a las fotos en blanco y negro. Ayuda bastante que el tren circulara paralelo a la carretera. El lugar donde estaba la antigua estación está hoy ocupado por otra estación… de autobuses. En un pedestal, conservan una de las antiguas locomotoras de vapor.



Más adelante, la antigua estación de la Colonia Vidal ha sido reformada, en principio servía como oficina de turismo, aunque ya ha sido trasladada a otro sitio. Desde entonces, la estación no tiene quien la quiera, esperemos que los vándalos cabezahuecas de turno no se la encuentren nunca en su camino… Puedes leer más sobre la colonia Vidal clicando AQUÍ.


La nueva autovía y el abandono general del trazado hacen que seguir el antiguo trazado de la vía sea imposible en alguno de los tramos; sin embargo, a la altura de la colonia de Cal Riera no sólo es posible encontrar la plataforma de vías (en estado lamentable), sino que incluso sobrevive uno de los postes telegráficos de hormigón:



Más adelante, en cal Marçal, se creó uno de los varios "barrios de la estación" que nos encontramos por el camino, arrabales en los que florecieron algunos negocios para atender a los viajeros del tren. Poco antes de Cal Marçal, el ferrocarril atravesaba la antigua por un pequeño túnel, hoy cegado:
Puente que salta la riera de Merola, poco antes de cal Marçal. Su estado de abandono es absoluto, sin barandas ni mantenimiento. 
Esta "cuesta" del camino esconde la cegada boca norte del túnel de Cal Marçal. Arriba, está la carretera
En la boca sur, todavía es posible divisar un pequeño ángulo del muro de salida, casi completamente oculto entre la vegetación
Puig-Reig ha tenido la buena idea de conservar el edificio de la estación...

Poco antes de llegar a Viladomiu Nou, un viaducto salta la riera de Clarà:

En Gironella, se conserva el pequeño túnel que atravesaba la carretera por debajo. Actualmente, tiene poca utilidad incluso para el tránsito de personas. Pero ahí sigue...


El carrilet partía el pueblo de Gironella en dos mitades, siguiendo el trazado de la carretera. La estación también ha sido demolida...
Fotos históricas del "carrilet" a su paso por Gironella

Entre Gironella y la colonia de Cal Rosal (donde estuvo en su día la estación de Olván), los raíles discurrían al margen de la carretera de Berga... Evidentemente, de los raíles ya no queda ni rastro, pero nos se escapa a nuestra vista la inusual anchura de la plataforma de la carretera, hoy reconvertida en vía de uso vecinal gracias a la autovía...
Llegando a Cal Rosal, entonces y hoy...


Antigua estación de la colonia Rosal-Olvan, hoy demolida. En su lugar, hay un aparcamiento:
Más allá de Cal Rosal, la vía comienza su recorrido más interesante: el camino se puede recorrer en moto, aunque las lluvias recientes nos disuadieron de jugar con charcos montado en una moto de 300 kilos. Hicimos este tramo en bicicleta, excusa ideal para invertir una mañana dominguera.



A partir de este punto, el camino del tren se desvincula completamente de la carretera; tenemos por delante unos cuantos kilómetros en los que atravesaremos algunos puentes y tres túneles; en dos de ellos llevar una luz es muy recomendable… y en el otro, imprescindible.





Unas antiguas viviendas de la Colonia Rosal se asomaban al camino del tren. Hoy, estas viviendas son una ruina que cualquier dia caen sobre la cabeza de alguien...


Cinco kilómetros más allá, nos encontramos con un par de joyas de nuestro patrimonio, que tal vez no destacan en espectacularidad a ojos profanos, pero que sin embargo presentan un estado de mantenimiento envidiable: el “Pont vell de Pedret” y la iglesia de Sant Quirze de Pedret.




El "pont vell de Pedret" nace al pie de la antigua vía del tren, y salta el río Llobregat (que por cierto, no hemos dejado de llevarlo a nuestro lado). Está completamente restaurado, fue construido en el siglo XII y tiene una longitud de 60 metros. Es muy estrecho, sólo se puede atravesar a pie o en bicicleta.

Una vez en el otro lado, un escarpado camino nos aúpa hasta la iglesia de Sant Quirze de Pedret, del siglo IX. Está completamente restaurada tanto por dentro como por fuera, aunque se ha de pagar un par de euros por entrar.

En el interior hay una pintura mural completamente restaurada respetando las técnicas de color tradicionales. Resulta espectacular imaginarse toda la iglesia decorada de arriba abajo en ese tono. En otra de las salas, dos curiosas pinturas del siglo X, de trazos infantiles. Estas pinturas se han mantenido ocultas durante siglos, ya que en esa pared hubo unos retablos religiosos. En 1.937, durante la guerra, los retablos fueron arrancados, dejando al descubierto estos dibujos.



Volvemos al camino ferroviario, aunque no podremos avanzar mucho más: un par de kilómetros más allá, un puente derrumbado sobre el Llobregat marca el final de la ruta rodada.






A pocas decenas de metros hay una precaria pasarela peatonal que nos permite acceder al otro lado del río, y continuar la ruta a pie.

La plataforma se convierte en una estrecha vereda, que acaba muriendo a un centenar de metros de la presa de la Baells:


Vuelvo a subir a la moto, de nuevo estoy en la carretera, sobre la presa de la Baells. Desde esta atalaya, puedo ver el sendero que había recorrido poco antes (marcado con una flecha roja), y en sentido contrario, todo el valle desaparecido por las aguas, y al fondo, la central térmica, próxima parada...


Volviendo a los libros de historia, a partir de aquí, el tren entraba en su recorrido más "minero", tanto para recoger el carbón de las cuencas de Fígols, como para dar servicio a la central térmica de Cercs. A partir del llenado del pantano, en 1.972, la línea fue suprimida y nunca reconstruída.

La central térmica de Cercs también fue desconectada hace pocos años, un monumental anacronismo en un paisaje bucólico...
Junto a lo que hoy es la carretera, todavía se mantienen las ruinas de lo que en su día fueron los cargaderos de carbón de las minas de Fígols:


Pasado y presente

A partir de aquí, tan sólo quedan unos kilómetros más hasta Guardiola de Berguedà, final de la línea. La vía del tren circulaba paralela a la carretera, y su rastro está prácticamente borrado, excepto un viaducto que saltaba el Llobregat, poco antes del cruce con la carretera de Saldes:

En Guardiola de Berguedà, el edificio de la estación se ha conservado como parte del patrimonio cultural del pueblo. En los bajos está la oficina de turismo. Es uno de tantos ejemplos de expansión a partir de la estación del ferrocarril...
Aquí finalizaba la línea de Manresa; también era punto de partida de un ramal que comunicaba con la fábrica Asland de Castellar de N´Hug... pero eso será otra historia.

Una pequeña gran línea que ayuda a entender una parte muy importante de nuestra historia industrial del siglo XX.

Saludos y buena ruta!

15 comentarios:

  1. Excelente trabajo de campo en el que se ve claramente tu amor por los ferrocarriles en particular y por la arqueología industrial en general.
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Pedro! Saludos, y nos vemos en la carretera...

      Eliminar
  2. lastima no haber consegido fotos de puig reig estacion i apeadero

    ResponderEliminar
  3. Magnífico reportaje, te dejo mi particular recuerdo a las líneas de ferrocarriles abandonadas en Cataluña,
    https://www.youtube.com/watch?v=cB33gKoYf8E

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Crec que no t´has deixat ni un kilòmetre per mencionar! Enhorabona per un gran treball... I ara que ningú ens escolta, quin alleujament veure que compartim aquesta extranya "afició" pels fantasmes dels vells ferrocarrils ;-)

      Eliminar
    2. et deixo un parell d'escrits per pensar,
      http://reflexionesdeunodel71.blogspot.com.es/2015/03/a-todo-vapor.html
      http://reflexionesdeunodel71.blogspot.com.es/2015/02/ferrocarril-automovil-y-pueblo.html

      Eliminar
    3. Bona aportació, gràcies i enhorabona per la teva pluma, ben certera!

      Eliminar
  4. Manel, hi torno, ara sobre les Berga:
    https://www.youtube.com/watch?v=UfAnucfghBE
    i una reflexió
    http://reflexionesdeunodel71.blogspot.com.es/2015/08/las-berga-27-42-de-cfgc.html

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Un cop més, em trec el barret davant la teva precissió i exhaustivitat! Ja t´he donat la enhorabona al teu blog, i ho torno a fer aquí...
      Salutacions i ens seguim llegint!!

      Eliminar
  5. Manel, hi torno, ara sobre les Berga:
    https://www.youtube.com/watch?v=UfAnucfghBE
    i una reflexió
    http://reflexionesdeunodel71.blogspot.com.es/2015/08/las-berga-27-42-de-cfgc.html

    ResponderEliminar
  6. trabajo muy bueno, yo tambien soy aficionado ferroviario y en especial de esta linea a la que tengo un cariño especial y por desgracia no pude conocer, nací en el 74. yo tambien hice en ruta gran parte del recorrido buscando restos...hecho de menos en tu gran reportaje el mini tunel junto la presa, yo estuve dentro de el y tambien nombrar los tuneles hoy utilizados por los coches en los que se agrandaron para el paso de vehiculos, del tramo figols guardiola

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Eloy! Estaré encantado de ver esas imágenes... y también que me expliques algo más sobre ese minitúnel junto a la presa de la Baells. Mi correo es manelet112@hotmail.com

      Muchas gracias por tu ofrecimiento, un saludo y hasta pronto!

      Eliminar
  7. tengo algunas fotos que podrian ampliar tu magnifico reportaje, estaria encantado de pasartelas, gracias

    ResponderEliminar
  8. José-Luis Almécija13 de enero de 2017, 1:25

    Estupendo reportaje, felicidades.

    ResponderEliminar