lunes, 4 de mayo de 2015

El tranvía de Marignac

En el sur de Francia, lindando con el valle de Arán, se encuentra el departamento de la Haute Garonne, un recogido lugar de alta montaña donde abundan las segundas residencias; en los alrededores hay varias estaciones de esquí.

A principios del siglo XX, este lugar distaba mucho de ser concurrido, pero aún así había una incipiente actividad industrial que prometía un buen futuro a la comarca. Para apuntalar el dinamismo, y vertebrar la zona, se proyectó un ferrocarril métrico, de quince kilómetros de longitud, con un extremo en la estación de Marignac (donde ya había una estación de ferrocarril convencional), y el otro en Pont de Rei, puesto fronterizo con España por el valle de Arán.


En 1.911 empezaron las obras del tranvía, y se inauguró oficialmente el 14 de julio de 1.914. El tranvía también trajo a los hogares la misma energía eléctrica con la que él se movía. En la frontera, era posible tomar una carreta, o incluso caminar hasta el casino de Pont de Rei, situado en suelo español, a unos doscientos metros de la barrera fronteriza; allí se podían practicar juegos de mesa prohibidos en el país galo. De hecho, la construcción del casino fue una iniciativa de los propios franceses.


La popularización del automóvil conllevó la decadencia del tranvía; a partir de los años 30, se asfaltaron las carreteras, y con ellas, las líneas regulares de autobuses.
 
Carretera a la altura de la frontera de Pont de Rei, en los años 60
La Segunda Guerra Mundial provocó un abandono en el mantenimiento del tranvía; después de la guerra, con la progresiva masificación del automóvil, los raíles pasaron a ser un “incordio” para el tráfico rodado.

Tras una larga agonía, el tranvía fue definitivamente clausurado en julio de 1.954.

Aún hoy, es posible seguir buena parte del rastro que dejó el tranvía, y de paso, repasar algunos episodios históricos ocurridos en una frontera tan discreta como estratégica en su tiempo…

Comenzamos la ruta en Les, el último pueblo de la Val d´Aran antes de entrar en Francia, y que es también donde estaba la aduana en aquellos tiempos de fronteras.



Algo más arriba, en el núcleo de Pontaut, permanece en pie el antiguo cuartel de los carabineros, cuerpo de vigilancia de fronteras que tras la guerra pasó a formar parte de la Guardia Civil. Dicho cuartel está documentado desde el siglo XIX, y presenta carteles institucionales de una reforma que todavía se ha de ver.



Un kilómetro más allá, y con la frontera ya a la vista, vemos a nuestra derecha el “casino de Pont de Rei”, no exactamente abandonado a su suerte, pero sí descuidado y cerrado a cal y canto; dicen que adentro aún se conserva una de las ruletas de sus buenos viejos tiempos…



Y finalmente, Pont de Rei, el puente que salva el río Garona, y que sirve de frontera entre los dos países…



Primero, fue una pasarela de madera; más tarde, se construyó el puente de piedra que aún se mantiene. Los tiempos modernos trajeron el hormigón, la supresión de la curva y, en definitiva, la adaptación de la carretera tráfico del siglo XXI, sorprendentemente denso en camiones para ser un lugar tan aparentemente apartado de todo.




Durante la Segunda Guerra Mundial, miles de refugiados (judíos, principalmente) utilizaron la frontera de Pont de Rei para huir de la ocupación nazi. Más tarde, en 1.944, 4.000 soldados antifascistas utilizaron este mismo paso para iniciar la llamada “Operación Reconquista de España”, el último intento de arrebatar a España de las garras de Franco. Aunque en un principio se ocuparon pequeñas aldeas, provocando la huída en estampida de unos pocos guardias civiles, en pocos días se congregaron hasta 30.000 soldados el ejército nacional, que provocaron el repliegue comunista, sin tan siquiera plantar cara en un combate desigual.
 
Oficiales de la SS posando sobre el Pont de Rei
Gendarmes y guardias civiles posando en el hito que, aún hoy, parte los dos países

Ya dentro de Francia, vemos que a nuestra izquierda empieza a subir el nivel del río Garona, hasta embalsarse en la pequeña presa de Arem. Aquí es donde estaba uno de los extremos del tranvía, la estación de Pont de Rei, actualmente derruida, y sus restos desaparecidos bajo las aguas de la presa. 
Estación, desaparecida y sumergida, de Pont de Rei

Pocos centenares de metros más allá, está el puesto aduanero que ya ha perdido la función de control de vehículos, pero que todavía acoge al centro transfronterizo de coordinación policial. Aquí es donde estaba la segunda estación, Melles-Sériail, también demolida. A pocos metros, el hotel “Deux Nations” languidece al borde del derrumbe.



La estación de Fos funciona como local social:


La estación de Arlos también está a pie de carretera, y aunque me consta que continúa en pie, ha sido reformada hasta el punto de no poder señalarla con seguridad…

Saint Béat tenía dos estaciones: la de las afueras (“La Gerle”) se utilizaba para el tráfico de mercancías…




En el centro, estaba la de viajeros:




Finalmente, llegamos a Marignac, donde había dos estaciones, una en el centro del pueblo (sustituída por una marquesina de autobús)...


…Y la estación donde finalizaba el tranvía, situada junto a la de la SNCF. La del tranvía ha sido rehabilitada como centro oficial.







Saludos y buena ruta!

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