martes, 17 de noviembre de 2015

Ejecutados en la carretera

Durante la Guerra Civil, fueron numerosos los episodios de represión extrema en forma de ejecuciones sumarias perpetradas a las afueras de las ciudades, de noche y sin testigos. Nunca se sabrá el número exacto de asesinados, que en todo caso lo fueron a manos de los dos bandos, y por razones que, en ocasiones, rozaban la arbitrariedad.

Esta crónica repasa algunos de aquellos episodios. Algunos tuvieron gran relevancia, otros no dejan de ser un mero recuerdo en forma de epitafio a pie de arcén.


Paracuellos del Jarama

Paracuellos del Jarama está en los alrededores de Madrid, muy cerca de ese incómodo vecino que es el aeropuerto de Barajas. Pero, sobre todo es conocido por ser el lugar de ejecución de miles de presos del bando sublevado. Se habla de entre 2.000 y 12.000 ajusticiados, no hay manera de consensuar una cifra concreta. Y todos ellos en menos de un mes, entre el 7 de noviembre y el 4 de diciembre de 1.936.

En aquellos tiempos, Madrid vivía bajo el asedio de las tropas nacionales, que provocaron el traslado del gobierno republicano fuera de la capital. A modo de autoridad local, se organizó la llamada "Junta de Defensa de Madrid, de la cual dependía la “Consejería de Orden Público”, comandada por un joven de 21 años llamado  Santiago Carrillo.

Ante la inminencia de la batalla para conquistar Madrid, se autorizó la “ejecución inmediata, cubriendo la responsabilidad” de los presos considerados “fascistas o elementos peligrosos”. De esta manera se iniciaron las “sacas” de presos, paseos con la teórica intención de trasladarlos a otra prisión. Al llegar a Paracuellos del Jarama, eran apeados y ejecutados. En total, hubo 23 paseos de religiosos, militares sublevados, burgueses, falangistas… Los encargados de la custodia, transporte y fusilamiento eran milicianos integrados en la “Milicia de Vigilancia de la Retaguardia”, un cuerpo parapolicial que se encargaba de la "seguridad ciudadana" sin ningún tipo de supervisión.
Los cuerpos eran enterrados en seis fosas excavadas en el mismo lugar de la ejecución. Finalizada la guerra, se excavó una séptima fosa para reunir los diversos cadáveres que iban encontrándose por los alrededores.

No hubo ninguna mujer entre los ejecutados de Paracuellos.

Nunca se pudo determinar la responsabilidad última sobre quién fue el que autorizó estas ejecuciones. Referente a esta cuestión, hay muchos estudios que involucran a Santiago Carrillo, ya sea por tener conocimiento y “mirar para otra parte”, o bien el que ordenó directamente las matanzas. En todo caso, Carrillo se fue a la tumba proclamándose inocente.

El “cementerio de los mártires”, hoy

El espacio que ocupaban las fosas ha sido dignificado, vallado y reconvertido en el llamado “cementerio de los mártires”. Me acerco hasta Paracuellos del Jarama, villa situada en lo alto de un promontorio, y que a la vez es una magnífica atalaya el aeropuerto de Barajas. Más allá está el “skyline” de Madrid.



El cementerio está en las afueras, junto a las pistas del aeropuerto. Más que por señalización, lo encuentro por intuición...


En la colina anexa al camposanto hay una gigantesca cruz blanca, claramente visible por los pasajeros de los aviones que transitan por Barajas.





Junto a la entrada, observo unas grandes parcelas llenas de cruces; la avenida principal está adoquinada, al fondo se observa una pequeña iglesia. Dentro de las parcelas hay centenares de cruces, algunas anónimas, otras identificando al difunto. Leyendo las lápidas, me doy cuenta de que en la inmensa mayoría se lee la leyenda “Caído por Dios y por España”. Sin problemas ni incomodidades, aquí todos tocan la misma tecla política. Otras lápidas van más allá: “Asesinado por los rojos”, “ejecutado con vileza”, o “inmolado por las hordas marxistas”.






POZOS DE CAUDÉ

A las afueras de Teruel, junto a la antigua carretera de Zaragoza, un pozo de casi cien metros de profundidad se convirtió en un macabro depósito de cuerpos entre julio de 1.936 y diciembre de 1.937. Allí se arrojaron centenares de personas, después de ser ejecutadas por el delito de figurar en una de las “listas negras” que los colaboracionistas de los sublevados crearon.


Cuando el pozo se llenó, se crearon otras fosas en los aledaños para seguir con las macabras inhumaciones.




Estas ejecuciones empezaron al inicio de la Guerra Civil. Amparados por la oscuridad de la noche, diversos camiones cargados de prisioneros se paraban junto a los pozos. Tras hacerles bajar, los fusilaban, y después los arrojaban al fondo del pozo.

Nadie sabe el número exacto de personas ejecutadas, però calculan que podrían ser unas mil.



Un espacio memorial, con monolitos y algunas lápidas, recuerda aquellos hechos y algunos nombres de personas que muy probablemente reposan en el fondo de estos pozos.





El memorial està rodeado por un polígono industrial. Se da la macabra circunstancia que, durante el movimiento de tierras para construírlo, los operarios exhumaron trece cuerpos.

En 1.958, las autoridades "rescataron" de manera aleatoria diversos restos orgánicos, para llenar de contenido el recién inaugurado Valle de los Caídos.



LOS DOMINICOS DE CALANDA



El 28 de julio de 1.936, siete frailes dominicos de Calanda fueron apresados por milicias revolucionarias catalanas. Veinticuatro horas después, fueron sometidos a un juicio en el que se les condenó a muerte. Fueron fusilados aquella misma noche. Un monolito, situado en medio de un campo de cultivo y muy cerca de la carretera N-420, indica el lugar de la ejecución.

Dominicos de Calanda, año 1.936. En la foto están los siete fusilados

Tras la guerra, los fusilados de Calanda fueron localizados, exhumados y trasladados al cementerio

En 2.001, los siete dominicos fueron beatificados por el papa Juan Pablo II.

LOS SEMINARISTAS DE BARBASTRO

El 20 de julio de 1936, milicias anarquistas tomaron el seminario de Barbastro y apresaron a 51 jóvenes seminaristas. Al estar llena la prisión, fueron confinados durante varios días en un salón del Colegio de los Escolapios.

El 11 de agosto, un representante de las milicias les notificó que habían sido acusados de “posesión de armas” y de “colaboracionismo con el régimen fascista”. Sabiéndose condenados a la peor de las suertes, algunos tuvieron tiempo de despedirse escribiendo unas palabras en envoltorios de chocolate...

Aquella misma noche, unos milicianos eligieron aleatoriamente a seis seminaristas. Les ataron las manos a la espalda y los cargaron en un camión. En un márgen de la carretera de Berbegal, los apearon y los ejecutaron. Posteriormente, los enterraron en una fosa común del cementerio de Barbastro.

La medianoche del 14, entraron a por diecisiete  más, y el día 15, acribillaron a los restantes.

Los detalles del cautiverio fueron explicados por dos seminaristas argentinos, "indultados" de la ejecución porque los anarquistas no querían internacionalizar el conflicto.

El 25 de agosto de 1.992, el papa Juan Pablo II beatificó a los 51 seminaristas.


En Barbastro està el "museo de los mártires claretianos", donde se explica toda la historia anteriormente contada, con la exposición de objetos personales de los seminaristas, y lo más impactante, una cripta en la que reposan, en urnas de cristal, los restos de los seminaristas asesinados, cuyos cuerpos fueron recuperados al finalizar la guerra civil. 






Recorrido por la carretera de Barbastro a Berbegal, escenario de las ejecuciones...










Cementerio de Barbastro:

Una parcela delimitada por gruesa cadena delimita la fosa común de los caídos “por Dios y por España”. Aquí fueron enterrados los seminaristas después de ser fusilados.

Saludos y buena ruta!


2 comentarios:

  1. Hola Manel! Jolín con la crónica,muy buena. Pero la he leído con el corazón encogido
    Saludos, te sigo leyendo ✌

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    1. Desde luego, no es algo muy agradable de leer, pero es historia y ahí está... Gracias por el seguimiento, besotes y recuerdos!

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