viernes, 6 de mayo de 2016

Mirambel, tierra y libertad



La comarca del Maestrazgo es una vasta extensión de 1.200 kilómetros cuadrados entre las provincias de Castellón y Teruel; dentro de ella, quince municipios acogen a 3.200 habitantes, convirtiéndose así en una de las zonas más despobladas del país. Y en ese “abandono” demográfico reside precisamente uno de sus encantos, siendo posible caminar –o conducir- de manera que encontrarse con un semejante sea la excepción, y no la norma.

La orografía, historia y arquitectura del Maestrazgo son de lo más interesante; los pueblos muestran un aspecto intemporal, benditamente al margen de la burbuja inmobiliaria… Gracias a toda esta conjunción de factores, la comarca –y especialmente uno de sus pueblos- sirvió de escenario para el rodaje de una película que no dejó indiferente a sus actores, técnicos, extras, el director o el público que se acercó a una sala semivacía para disfrutarla (no fue una película de masas).

La película en cuestión es “Tierra y Libertad(“Land of freedom”), una coproducción internacional dirigida por Ken Loach, y que narra unos episodios de la Guerra Civil sobre los cuales no se ha ahondado demasiado: el enfrentamiento entre sí de los diferentes bandos leales a la República, y que a la postre fueron cruciales para su debilitamiento y posterior derrota. Es una cuestión de la cual se han hecho (y se hacen) múltiples lecturas y que, en todo caso, provocan un debate “incómodo”, algo habitual cuando se toca la guerra desde un punto de vista político.


Para entender la película, es básico conocer a su director, Ken Loach: británico, nacido en 1.936, y de sólidas convicciones trotskistas, es uno de los maestros del llamado “British Social Realism”, películas en las que se retrata la lucha de clases y las penurias de la clase obrera. Filmadas con un crudo estilo documental, consiguen meterte en la historia de una manera tan natural como magistral.
Ken Loach
La cuestión es que, a principios de los años 90, alguien puso sobre la mesa del director británico un guión escrito por Jim Allen, y que explicaba un interesante episodio de la Guerra Civil Española: la pretensión de instaurar una “democracia radical”, basada en el ideario libertario-anarquista, que incluía la colectivización de tierras, el asamblearismo o el laicismo. Dicho movimiento se aglutinaba bajo las siglas del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), y también de sindicatos como la CNT o la UGT. En el año 1.938, estas milicias fueron ilegalizadas por el ejército comunista, mucho mejor organizado y armado, y que veía a los anarquistas como un “estorbo” para sus propios intereses.

Buena parte del guión también está basado en el libro “Homenaje a Cataluña”, de George Orwell. El escritor británico, movido por sus convicciones antifascistas, se alistó voluntariamente en una milicia del POUM; herido en 1.937 en el frente de Aragón, aprovechó su convalecencia para escribir “Homenaje a Cataluña”, obra en la que, además de narrar el día a día de la guerra en las trincheras, criticó la división de las fuerzas republicanas. Ante la radicalización de posturas entre anarquistas y comunistas, el gobierno de la República tomó partido por estos últimos, una decisión inevitable si se mira desde el punto de vista geopolítico.
Tercero por la derecha, la alta figura de George Orwell no pasaba inadvertida
Esta cuestión fascinó a Ken Loach, que se sumergió con entusiasmo en un proyecto que le llevaría hasta la comarca del Maestrazgo (“donde no había postes de teléfono que molestaran”, dijo en una entrevista), y reclutó a unos actores “con sensibilidad por la causa”, que en el año 1.994 rodaron una de las películas más intensas nunca vistas sobre la Guerra Civil.

De todo el tiempo que duró el rodaje, 54 de aquellos días se establecieron en la comarca del Maestrazo, y muy especialmente en el pueblo de Mirambel, pueblo que sirvió de decorado para su reconquista por la milicia anarquista que protagoniza la película.


Hoy, el pueblo ha cambiado bien poco; algunas calles se han pavimentado con piedra redonda, pero los lugares encuadrados en la película continúan siendo perfectamente distinguibles… Esta crónica entrará en ellos, y si tú no eres especialmente cinefilo, siempre puedes quedarte con la magia de un lugar parado en el tiempo:

La iglesia de Santa Margarita destaca aún antes de entrar en el recinto amurallado


Preparados para entrar en la atemporalidad. Las murallas rodean completamente el pueblo, declarado Bien de Interés Cultural en 1.981.


 Por exigencias de la película, algunas calles tuvieron que cubrirse con tierra. Algunas casas han sido rehabilitadas...






 La escena del debate sobre la colectivización (uno de los momentos más intensos de la película y, según los entendidos, también de la propia filmografía de Ken Loach) se rodó en la "Casa de los Julianes", una de las diversas casas nobles que hay en el pueblo:

 En los alrededores de la iglesia de Santa Margarita suceden otros hechos que golpean el alma, con el francotirador en la torre, y sus posteriores consecuencias:


La escena de la quema de obras de arte eclesiásticas tuvo lugar en la plaza Nicolás Ferrer:
En los alrededores de Mirambel se filmaron múltiples escenas de trincheras:
Los actores fueron cuidadosamente escogidos por Ken Loach, que siendo fiel a su estilo, descartaba en muchos casos las habilidades interpretativas, optando por la espontaneidad o la capacidad de improvisación; buena parte de los actores eran aficionados, vecinos del propio Mirambel o alrededores, incluso alguno de ellos fue antiguo combatiente. Era importante que todos los implicados fueran "sensibles" con la causa, ya que el director no les daba un guión al uso, sino tan sólo unos "conceptos", que después debían desarrollar ante la cámara, buscando esa sensación de naturalidad que es parte indisoluble del universo Ken Loach.

Finalmente, en 1.995 se estrenó la película... con un preestreno en Mirambel, una semana antes. Como era de preveer, la película generó un intenso debate, con apasionados agradecimientos y sonados desplantes (Santiago Carrillo, invitado al estreno, abandonó su butaca bastante antes del final). Pero esta película se merece un visionado apolítico, tan sólo dejándose llevar por las pasiones desatadas de sus actores, tan verídicas que cuesta creer que sean meras actuaciones.

La película finaliza con un breve verso de William Morris:

"Únete a la batalla en la que nadie fracasa, porque aunque muera o desaparezca, sus actos prevalecerán"


Película: "Tierra y Libertad" (Land and freedom), 1995, distribuida por Cameo.
Libro: "Bienvenido Mister Loach", de Mario Ornat, editado por Doce Robles.

4 comentarios:

  1. Muy bueno!!!, me han encantado leerlo Manel.

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  2. Precioso documento, Manel. ¡Enhorabuena por tu blog que sigo desde hace bastante tiempo con ilusión! Echamos de menos tu varadero. Tu nueva montura es soberbia, pero ¿y tu varadero? ¿Era ya viejecilla, o sólo has decidido renovar montura? Porque tengo entendido que son unas máquinas interminables. V´ssssssss

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    1. Hola Antonio Alberto, y muchas gracias por el seguimiento... He estado un rato mirando tus "blogs", tienes una sensibilidad especial para escribir, enhorabuena!

      A la Varadero aún le queda cuerda (se la vendí a un desconocido, que se convirtió en amigo), pero empezaba a estar cargada de kilómetros, y hay proyectos a la vista, viajes con muchos kilómetros por delante ;-)

      Un saludo, nos seguimos leyendo!

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