jueves, 1 de septiembre de 2016

El polvorín de Peñaranda de Bracamonte



La mañana del domingo 9 de julio de 1.939, los habitantes de la salmantina población de Peñaranda de Bracamonte se preparaban para sus tareas dominicales, principalmente ir a la indispensable misa de la nueva España nacionalcatólica. La Guerra Civil había finalizado hacía pocas semanas, aún así había una intensa actividad en los tres polvorines de la población; uno de ellos estaba junto a la estación de ferrocarril, y era utilizado como almacén permanente de bombas de aviación, incluidas varias de 500 kilos de la legión Cóndor.

En una de las vías muertas más próximas al mencionado polvorín, unos vagones llegados la tarde anterior esperaban para ser descargados de su contenido, 25.000 kilos de trilita incautados a los republicanos.

Por razones aún hoy desconocidas, se declaró un incendio en uno de los vagones que se propagó a la trilita; toda la carga explotó, y la onda expansiva llegó hasta el polvorín, que saltó también por los aires con una descomunal potencia. La estación quedó volatilizada, y las casas de los alrededores resultaron seriamente dañadas. Entre ciudadanos, militares y mozos ferroviarios, se calcula que murieron un centenar de personas.

fuente: www.archivoscastillayleon.jcyl.es
Las autoridades franquistas se apresuraron a reconstruir la población, priorizando la reapertura de la línea ferroviaria, en aquella época la infraestructura de comunicaciones más importante.

Hoy, Peñaranda de Bracamonte es la quinta población más importante de Salamanca, con casi 7.000 habitantes, referencia para los pueblos de los alrededores, y un estratégico cruce de caminos entre Salamanca y Ávila, con salidas hacia Zamora y Valladolid.

Años atrás, cuando aún no existían las autovías, una rotonda en el casco urbano era el punto de encuentro de todos esos caminos, y junto a ella sigue abierta la gasolinera “Vicente Mora”, que mantiene intacta su estructura “años 60”, y que por sí sola ya es un reclamo para los que somos nostálgicos del siglo pasado.



La estación ferroviaria fue reconstruida por completo, aunque curiosamente el espacio que ocupaban los polvorines volatilizados continúa vacío. Junto al edificio de pasajeros, un monumento de reciente construcción recuerda a las víctimas de aquella tragedia.


Los trenes de Media Distancia entre Salamanca y Madrid continúan circulando por aquí como si nada hubiera pasado.


Saludos y buena ruta!

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