lunes, 12 de septiembre de 2016

Roda de Isábena



Posiblemente nunca te lo hayas preguntado, pero de todas las catedrales que hay en España, la población más pequeña que alberga una tiene tan sólo 62 habitantes censados, aunque en la práctica sólo una treintena de ellos viven allí; me estoy refiriendo a Roda de Isábena (Huesca). Resulta chocante que este remoto rincón de la comarca de la Ribagorza, al cual hay que ir expresamente porque no es lugar de paso, tenga un pasado tan sorprendentemente esplendoroso.

En el siglo X, el condado de la Ribagorza fue sede episcopal, y se levantó la catedral de San Vicente. Tuvo una primera vida efímera, ya que tan sólo 50 años después fue arrasada por las tropas árabes. Reconquistada por los cristianos poco después, y ya integrada en el Reino de Aragón, la catedral fue reconstruida, y ejerció como tal hasta el traslado episcopal a Lérida primero, y a Barbastro-Monzón después. El edificio catedralicio pervive desde entonces, declarado “Bien de Interés Cultural” en 1.924, aunque ello no lo ha privado de sufrir algunas desgracias, principalmente por la desamortización, y también por un robo perpetrado en 1979 por Erik “el Belga”, el más famoso ladrón de arte del siglo XX: hasta entonces, los edificios religiosos del país habían tenido  generalmente abiertas sus puertas, día y noche.

Dentro de la catedral, sorprende encontrar una cripta casi a nivel del suelo, motivado por el asiento del edificio en la roca viva, lo que obligó a ubicar el altar en un nivel elevado.


El claustro también se mantiene en buen estado de conservación, y sus piedras conservan muchas inscripciones funerarias, siendo el lugar de Europa donde más inscripciones de este tipo se pueden ver.


Fuera de la catedral, el conjunto monumental de Roda de Isábena también merece una visita, sin ningún edificio “moderno” que perturbe la vista.




El paisaje hacia el Norte queda monopolizado por el macizo del Turbón.

El tráfico de vehículos está vetado, hay una generosa explanada de aparcamiento en el acceso al municipio. Algunos establecimientos de hostelería nos darán parada y fonda en una visita que se puede alargar entre una hora y medio día, y que no defrauda por su singularidad.

Saludos y buena ruta!

2 comentarios:

  1. Así como quien no quiere la cosa, en algún lugar de España... Moola!

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    1. Allá donde mires, normalmente habrá una nueva sorpresa... pero eso tú ya lo sabes, verdad?;-)

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