sábado, 1 de octubre de 2016

Hoy salgo al cine: Duel



Duel (“el diablo sobre ruedas”)

Año:1971
Director: Steven Spielberg
Reparto: Dennis Weaver, Tim Herbert, Lou Frizell, Jacqueline Scott, Eddie Firestone

Todo artista tiene un principio, y la primera película “en pantalla grande” de Steven Spielberg sigue siendo una referencia por su frescura y capacidad de enganchar al espectador. Y han pasado 45 años.

El guión de la función es sencillo: un tipo corriente se enzarza en una banalidad de tráfico con el conductor de un desvencijado trailer, y su castigo será una implacable persecución por parte de este último que sólo finalizará cuando uno de los dos desaparezca del mapa. Un “duelo” al estilo del viejo Oeste, y el mejor título para esta película, opinión al parecer no compartida por el distribuidor español, retitulándola con el habitual estilo chabacano y carente de cultura cinéfila que, por reiterado, ya no vale la pena ni criticar.

Pero no nos desviemos de lo bueno, que es la película en sí; un comercial anodino de vida rutinaria conduce su ordinario Plymouth Valiant por las carreteras del inmenso y caluroso Oeste americano. Un par de rifirrafes a la hora de adelantar a un vetusto camión “Peterbilt” serán la espoleta para que éste último, auténtico co-protagonista de la película ya que nunca conoceremos a su conductor,  se arroje en una operación de acoso y derribo contra ese atribulado hombre de ciudad que, sometido a la pequeñez existencial impuesta por su mujer, su trabajo y su propio carácter, se ve obligado a crecerse hasta convertirse en un moderno David obligado a matar a Goliat si es que quiere morirse de viejo; una pesadilla de eterno asedio donde, pese a la inmensidad del desierto, nos sintamos claustrofóbicos dentro de aquel Valiant.


Tanto sufrimos por aquel pobre diablo -magistral Dennis Weaver-, que llegamos a desear la aparición de un Deus ex machina que le eche una mano… Bien al contrario, las personas que se encuentra en su camino no parecen entender su urgencia, lo que amplifica aún más la sensación de agónica pesadilla.

Aunque se estrenó en cines, el destino original de Duel fue “la película de la semana” de la cadena CBS. No era el primer trabajo que Spielberg hacía para la televisión, pero en este caso se amplió el habitual metraje, de poco más de una hora hasta los 90 minutos, para poder llevarla a la pantalla grande. Esta extensión se deja notar en algunos momentos, entreteniéndose en algunas escenas algo más de lo deseado, pero que en todo caso pasan desapercibidas dentro del disfrute general. 

El futuro “rey midas” de Hollywood necesitó sólo trece días, y un presupuesto ridículo, para su filmación. El resultado, a nivel técnico, es soberbio, exprimiendo todas y cada una de las tomas efectuadas desde múltiples ángulos, y dándome la impresión de que no se repite ninguna. La escena final, grabada del tirón con una pizca de factor suerte y que no “espoilearé” por si aún queda alguien que no ha visto esta película, es un espectacular colofón a la función, puro terror psicológico en la carretera.

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