domingo, 11 de junio de 2017

Las alas de Toulouse



“Enseñar”, definición de amplio significado, se puede aplicar a la superficialidad del voyeurismo, o bien a la voluntad de transmitir un conocimiento.

Toulouse es una metrópoli del sur de Francia. Capital de Occitania y punto equidistante entre vientos atlánticos y mediterráneos, te puede enseñar su casco antiguo -construido mayormente en ladrillos de color rosa-, su rica arquitectura religiosa… O te puede “enseñar” que el español es el segundo idioma más hablado, fruto del asentamiento de cien mil refugiados de la Guerra Civil, o que Carlos Gardel tal vez nació aquí (otros dicen que lo hizo en Tacuarembó, Uruguay).

Yo, como siempre, busco la “cara B” de las cosas. Gracias a Toulouse, he conocido a Federica Montseny, escritora, militante anarquista, y primera mujer en España en tener una cartera gubernamental (ministra de Sanidad durante la Segunda República), exiliada y enterrada en esta ciudad. También conocí el trauma causado por la empresa química AZF, que el 21 de septiembre de 2001 voló por los aires, cobrándose treinta muertos, y no dejando una vidriera intacta en varios kilómetros a la redonda; diez días antes, el terrorismo había demolido las torres gemelas de Nueva York, y durante un rato, en Francia creyeron que ahora era su turno del martirio. Y de hecho así fue, pero no por culpa del fanatismo pseudoreligioso, sino por una mala mezcla accidental de dos componentes químicos.

También es sorprendente la gran concentración de industria aeronáutica y espacial: Toulouse es la “capital europea del aire”, y ya desde los orígenes de la aviación, los mejores ingenieros recalaron aquí para desarrollar lo que entonces era una chaladura de excéntricos, y hoy es pilar básico de nuestra sociedad; Toulouse fue punto de partida de la primera línea aérea regular francesa. También fue sede de la compañía “Aeropostale”, que en los años 20 del siglo pasado llevaba el correo de Francia a Senegal. Uno de sus pilotos fue Antoine de Saint-Exupéry.

Hoy, la capital occitana acoge la factoría Airbus, donde por ejemplo ensamblan el gigantesco A380, y el Centro Nacional de Estudios Espaciales. Por supuesto, tiene aeropuerto civil, y base militar de un grupo paracaidista.

Para entender el alcance de la industria aeronáutica, Toulouse pone a disposición del visitante dos espléndidos museos, muy próximos en ubicación física y temática, pero en las antípodas en cuanto filosofía: se trata de Aeroscopia y el Musée Ailes anciennes. También es posible visitar la mismísima factoría Airbus, pero eso lo dejaremos para otra ocasión.

Aeroscopia

Entrar en la nave del museo Aeroscopia te hace sentir instantáneamente diminuto: el gigantesco hangar mide casi 500 metros de largo por 46 de alto, necesarios para alojar dos Concordes, un Airbus A300, diversos cazas de guerra, helicópteros, y el monstruoso “Super Guppy”, avión carguero de formas imposibles.

AirbusA300
Fue el primer avión comercial bimotor, y estuvo en servicio desde 1974 hasta 2007. Fue un modelo muy popular por su precio competitivo y máxima polivalencia. En total, se construyeron 843 aparatos.

 Un paseo por el interior del Airbus nos permite contemplar la cabina de los pilotos... En el compartimento del pasaje, se ha acondicionado un tramo con baldosas transparentes para poder observar lo que normalmente no se ve, desde las bodegas hasta el cableado interno. Otra parte del avión está reservada a simular hasta qué punto se puede volar sintiéndonos "como en casa"...




 Concorde
Si hay un icono en la aviación comercial, ese es indiscutiblemente el Concorde, avión supersónico que acortaba a la mitad la duración de cualquier vuelo. Se alzó por primera vez en 1969 -precisamente en los cielos de Toulouse-, y entró en servicio en 1976. Tan sólo se construyeron 20 unidades: seis prototipos, y catorce aeronaves repartidas a partes iguales entre Air France y British Airways.

Mientras los vuelos convencionales unían París y Nueva York en ocho horas, el Concorde lo hacía en tres horas y media, a una velocidad de "Mach2" (2.100 km/h).

 El 25 de julio de 2000, un Concorde que despegaba del aeropuerto de París pisó una pieza metálica desprendida de otro avión, y reventó uno de sus neumáticos; la onda expansiva afectó los depósitos de combustible, que ardieron en llamas, provocando la caída del aparato. Murieron las 109 personas que iban a bordo, y cuatro más que estaban en la zona del impacto. Fue el primer y único accidente en la historia del Concorde, considerado hasta entonces el avión más seguro del mundo. También fue la estocada definitiva para un negocio claramente deficitario y ahogado por las leyes medioambientales. El 10 de abril de 2003, British Airways y Air France cerraron de manera conjunta la singladura del Concorde.


Aero Spacelines "Super-Guppy"
Avión de carga para grandes volumenes. Tan sólo hay 5 en el mundo, cuatro de ellos en exposición y uno en activo, propiedad de la NASA. Todo el perímetro del morro se abre como una gigantesca puerta, permitiendo un acceso diáfano a las bodegas.


Acceso a la cabina de pilotaje
Airbus A400
Avión de carga militar, también puede hacer funciones de cisterna. El ensamblaje completo se realiza en la planta Airbus de Sevilla. El modelo aquí expuesto corresponde al primer prototipo creado.

Otros modelos:
MiG-15 soviético, uno de los primeros cazas a reacción del mundo
Detalle del SEPECAT-Jaguar, avión militar supersónico construído conjuntamente por Inglaterra y Francia (1973-2005)
Caravelle-12, el primer reactor comercial francés (1959-2005). Fue en su tiempo el más utilizado por las aerolíneas europeas. El último Caravelle operativo se estrelló en el aeropuerto de Gisenyi (Ruanda): operaba para la compañía "Trans Air Congo", efectuando un vuelo interior de carga. Le fue denegado el aterrizaje en el aeropuerto de Goma, y al estar sin combustible, intentó aterrizar en el vecino aeropuerto de Gisenyi, cuya pista de aterrizaje medía tan sólo 1000 metros. Murieron los ocho tripulantes. El modelo expuesto en Toulouse está rotulado de la compañía doméstica francesa "Air Inter", desaparecida hace veinte años al fusionarse con Air France.
Aeroscopia está en la calle André Turcat, piloto recientemente fallecido que comandó el primer prototipo del Concorde.

Ailées Anciennes

El mueso Ailées Anciennes funciona de manera mucho más “casera”: las atractivas recepcionistas del Aeroscopia dan paso a un tipo con gorra y camisa a cuadros, que en un inglés macarrónico y con ayuda de unas hojas fotocopiadas te ayuda a ubicarte en una campa plagada de viejas glorias de la aeronáutica contemporánea. Una auténtica joya para los amantes de lo abandonado.

Caravelle Super 10 (1959): El modelo de la foto fue el avión privado del dictador de la República Centroafricana Jean-Bedel Bokassa. Después de su derrocamiento, fue comprado por Air Toulouse, que lo retiró definitivamente a principios de los años 90.


Douglas DC-3 (1935): en su día revolucionó los cielos por considerarse el avión de carga y pasaje más seguro del mundo. Durante la IIGM, fue "reciclado" en avión militar para transporte de tropas, carga y operaciones paracaidistas. Pese a su antiguedad, aún son muchos los DC-3 en activo, gracias a su sencillez de mantenimiento y fiabilidad.

Sincaso 6025 Espadón (1948): prototipo de avión de combate, del cual sólo se produjeron diez prototipos. Tras ser desechados en 1956, se utilizaron como blanco para entrenamientos de tiro, lo que explica el lamentable estado de la unidad expuesta...

MiG 21 (1959): mítico avión militar soviético. Pulverizador de récords de altura, velocidad y operatividad, fue vendido a 49 países del mundo. El de la foto es uno de los 250 MiG que sirvieron para la República Democrática de Alemania...

Más imágenes...




















 ... y para acabar, el cuerpo de un viejo cohete "Ariane", chatarra espacial con la que cerramos este viaje por los cielos. Saludos y buena ruta!

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